Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

02 de Abril de 2017
Bajo licencia Creative Commons / www.lr21.com.uy
Bajo licencia Creative Commons / www.lr21.com.uy

El pasado 25 de octubre, Francisco Yáñez (22), un estudiante de Derecho de la Universidad Andrés Bello, invitó a través de Twitter a la cantante y actriz chilena Denise Rosenthal: "El próximo martes me cargan la Junaeb, vamos por unas papas? O lo que tu quieras :)".

La cita se concretó el 22 de noviembre y ambos jóvenes almorzaron unos 'completos' con papas fritas en el Schopdog del Barrio Bellavista. Tal como lo había prometido, Francisco Yáñez pagó el almuerzo con la tarjeta Junaeb. "La Junaeb es bien clara en señalar que solo se mal utiliza si compras remedios o alcohol, y acá no hubo ni lo uno ni lo otro, así que nada que decir, cada uno es libre de disponer de este beneficio", dice el universitario.

Francisco Yáñez es uno de los 482.595 estudiantes que el año pasado fueron beneficiarios de la Beca de Alimentación para la Educación Superior (BAES) que entrega la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) a los estudiantes de la educación superior más vulnerables del país, pertenecientes a los tres primeros quintiles de ingreso.

Los jóvenes reciben una tarjeta con un saldo de 32 mil pesos, que pueden usar, a su elección, en una red de 3.600 puntos de canje como supermercados, cafeterías, restoranes y casinos universitarios, entre otros.

Durante 2016, las empresas encargadas de entregar este servicio a los estudiantes fueron Sodexo y Edenred, a las que este año se sumó Amipass.

La normativa nutricional de la Junaeb especifica que en el caso de los supermercados, almacenes y rotiserías los estudiantes no pueden comprar cigarrillos, fármacos, bebidas alcohólicas, bebidas gaseosas con azúcar y productos envasados sometidos a frituras y con alto contenido calórico: papas fritas, ramitas, maní salado y snacks de maíz o trigo salados. Estas compras aún no están reguladas por la Ley de Etiquetado y actualmente, dentro del rubro alimentos, califican algunos productos que ni siquiera son aptos para el consumo humano, como la comida de perro.

En el caso de los restoranes, no existe prohibición de comprar alimentos con "disco pare". Además de cumplir con las regulaciones sanitarias, los locales solo están obligados a tener disponible un Menú Junaeb y los estudiantes pueden optar entre este último o la oferta habitual de cada establecimiento.

Según datos obtenidos por Ley de Transparencia, el gasto más alto de la tarjeta Junaeb durante 2016 fue en supermercados ($67.175.341.831), seguidos de los patios de comida, con cerca de 21 mil millones de pesos.

La información oficial muestra que durante 2016 la cadena de comida rápida McDonald's vendió $5.214.323.799 con la beca BAES. Durante el mismo año Doggis vendió $4.501.266.379, Telepizza $2.875.285.387 y Kentucky Fried Chicken $1.616.483.523

¿Qué se compra con la tarjeta Junaeb?

Según la Ley de Presupuestos del sector público del año 2016, a la beca BAES se le asignó un monto cercano a los 157 mil millones de pesos ($156.944.986.000).

La Junaeb y las empresas operadoras no tienen un registro del destino final del subsidio estatal. Es decir, no se sabe específicamente en qué se gasta la plata, y en el caso de los locales de comida rápida, si los estudiantes piden el Menú Junaeb o comida chatarra (ver recuadro).

"Nosotros les exigimos a los supermercados que tengan que restringir ahí, en la compra, lo que no se puede comprar, pero saber el detalle de lo que compran es prácticamente imposible. Es un tema tecnológico", explica el jefe del Departamento de Alimentación de la Junaeb, Juan José Ortúzar.

Así también lo confirma el gerente de operaciones de Edenred, Francisco Aguirre. "La verdad es que hoy, en Chile, manejo producto por producto, no hay". Cecilia Mayo, gerenta de comunicaciones de la misma empresa, agrega "nosotros en EE.UU. tenemos una plataforma que mide lo que comes e incluso la composición calórica de lo que compras, y dependiendo de lo que compras, te van dando premios. Pero en Chile nos cuesta entrar (..) Es complicado que el comercio te dé la información confidencial de su negocio".

Francois Dubreuil, product manager de Sodexo, dice: "Lo que haces es poner a disposición: yo pongo a disposición el Burger King y el local de 'doña juanita', pero es el alumno el que finalmente toma la decisión de si va a aceptar el Burger King o el otro local. Si fuésemos más restrictivos, van a aparecer los chicos diciendo 'no, yo quiero el Burger King porque me queda al frente el patio de comida'. Sí, hay una inconsistencia, los chicos reclaman siempre lo mismo y lo tenemos clarísimo; en redes sociales lo vemos todos los días".

"En Chile se come pésimo"

El director de la Unidad de Nutrición Pública del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), Fernando Vio, quien además fue partícipe de la comisión del recientemente lanzado plan "Contrapeso" para reducir la obesidad infantil, afirma:

"Hace rato que se debería haber hecho obligatoria la compra del Menú Junaeb en los locales de comida rápida, así como exigir un porcentaje de la compra en frutas y verduras tanto en supermercados como en ferias libres. Pero igual habría un mal uso porque no hay fiscalización. ¡Es horroroso! Y lo hemos dicho hasta el cansancio, porque ahí se cae completamente el programa. El problema también es cultural, y es muy simple: en Chile se come pésimo y no hay conciencia de ello".

Por otra parte, el senador Guido Girardi (PPD), uno de los propulsores de la Ley de Etiquetado, es enfático en declarar que los recursos públicos no se deberían gastar en el consumo de comida 'chatarra'.

"Nos parece bien que haya bonos de alimentación, pero esos bonos deberían de estar dirigidos a una alimentación saludable. No puede el Estado estar subsidiando con recursos públicos el consumo de alimentos que no son saludables. Sería una absoluta contradicción que con recursos públicos se estuviera, por ejemplo, comprando en McDonald's, Kentucky Fried Chicken o Burger King".

Sobre el hecho de que la Junaeb no tenga registro de los consumos, el senador dice: "Junaeb debiera saber qué es lo que están comprando los estudiantes. Por lo menos el Estado debería de incentivar el consumo de alimentos saludables, y esa es la responsabilidad de la Junaeb. Si tú estás utilizando recursos públicos, tienes que tener la capacidad de exteriorizar en qué se están gastando".

Al consultarle al ex ministro de Salud del gobierno de Sebastián Piñera, Jaime Mañalich, sobre por qué no intentó hacer obligatorio el Menú Junaeb en los locales de comida rápida, contesta que "no era oportuno".

"¿Cuál era el problema? Que el promedio de esas dietas (saludables) era 32% más alto en precio que la dieta habitual. Entonces el Ministerio de Hacienda dijo: 'Esto no lo puedo financiar, no me alcanza'. Y lo único que se logró es que hubiera una pequeña restricción al uso de la tarjeta en cierto alimentos. La palatabilidad, es decir, qué gusto tiene en la boca el menú, es muy malo. Entonces se generaría un conflicto con los estudiantes: se me dijo en la época que capaz que se tomen los colegios por la tarjeta Junaeb, y ya teníamos suficiente con el tema de la gratuidad marchando en la calle, y no les íbamos a imponer esta normativa, no era oportuno", dice el ex ministro Mañalich.

Y agrega, "(la Junaeb) es una papa caliente. Guardando las proporciones, es un poco como el Sename. Cualquier cosa en que nos metamos, incluso a preguntar qué está pasando, ya nos metemos en un problema que no tiene solución, porque tener solución significa poner más plata. De hecho, lo obvio sería que con la tarjeta tú no pudieras comprar ningún alimento que está etiquetado como "alto en". Pero de ahí a que ocurra, hay una distancia".

Junaeb plantea que hay que ir avanzando en la alimentación saludable, pero Juan José Ortúzar comenta que "tenemos que entender la realidad local. Por ejemplo, en muchos lugares de estudios existen muchos locales de comida rápida a la redonda. Hay sedes de institutos que están muy cerca de los malls, el contexto donde se mueve (el estudiante) es en comida rápida. Hay que avanzar en que la oferta de esos puntos de canje sean nutritivos, pero que le permita al estudiante, de manera razonable, acceder a la alimentación".

"El Mercurio" solicitó una respuesta de la Junaeb respecto del monto destinado a locales de comida rápida. A través de un comunicado, indicaron que los 21 mil millones de pesos corresponden solo a un 13% del consumo total con tarjeta BAES, y que como las cadenas de comida rápida deben tener disponible diariamente un menú saludable, este "13% incluye este tipo de oferta saludable".

"Los 21 mil millones de pesos que los estudiantes usuarios de la BAES destinan a consumir en la categoría señalada representan el 13% de lo que consumen los beneficiarios. El 42% del consumo se realiza en supermercados, donde los estudiantes mayoritariamente compran productos para preparar en sus hogares".

DECLARACIÓN PÚBLICA, JUNAEB



"Hace rato que se debería haber hecho obligatoria la compra del Menú Junaeb en los locales de comida rápida, así como exigir un porcentaje de la compra en frutas y verduras tanto en supermercados como en ferias libres. Pero, a pesar de eso, habría un mal uso porque no hay fiscalización".

FERNANDO VIO, INTA



"Es un problema que no tiene solución, porque tener solución significa poner más plata. De hecho, lo obvio sería que con la tarjeta tú no pudieras comprar ningún alimento que esté etiquetado como "alto en". Pero de ahí a que ocurra, hay una distancia".

JAIME MAÑALICH, EX MINISTRO DE SALUD



"No puede el Estado estar subsidiando con recursos públicos el consumo de alimentos que no son saludables. Sería una absoluta contradicción que con recursos públicos se estuviera, por ejemplo, comprando en McDonald's, Kentucky Fried Chicken o Burger King".

GUIDO GIRARDI, SENADOR

Publicado en: 
Sebastián González, El Mercurio