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Publicado el

17 de Junio de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.izq.mx
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La salud se ha convertido en una de las crecientes preocupaciones asociadas a la población mayor. En la medida en que el envejecimiento avanza, se incrementan las probabilidades de padecer alguna enfermedad.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Calidad de Vida en la Vejez, cerca de un 90% de los consultados manifestó poseer al menos una de las enfermedades que más se evidencian entre quienes superan los 60 años. Estas, según el informe, son la hipertensión, colesterol alto y diabetes, las cuales además presentaron un aumento sostenido en su prevalencia, de acuerdo con lo manifestado por los mismos seniors, entre 2007 a 2013. A estas dolencias se suman la artrosis, osteoporosis y depresión, entre los males que más los aquejan, según datos entregados por isapres (Vidatres, Banmédica y Colmena) y por los geriatras Juan Carlos Molina y Rubén Alvarado, past president y presidente actual de la Sociedad de Geriatría y Gerontología, respectivamente.

El costo de una enfermedad crónica como las nombradas no es menor. De hecho, su atención total bordea los $500 mil al año, si se considera el promedio de las dos afecciones más frecuentes: hipertensión y elevación del colesterol, contemplando gasto en medicamentos para 12 meses, consultas al doctor, exámenes y una urgencia.

Medicamentos: el ítem en el que más se invierte

El aumento en la ingesta de medicamentos, que pasó de 2,9, en promedio, el año 2007 a 3,6 para 2013 según la encuesta señalada, da cuenta de que el consumo de fármacos aumenta año a año entre los adultos mayores. Un dato que se vuelve a confirmar al consultar a geriatras y expertos en salud de la tercera edad.

En el caso de la hipertensión, los remedios recetados, por lo general, son combinados (se prescribe uno genérico y uno de marca para mejorar la efectividad), sobre todo en diagnósticos complicados.

"Para tratar esta afección en particular existen muchísimas opciones en pastillas", explica Alvarado. Un genérico, por ejemplo, puede costar desde $3 mil, mientras que uno de marca, hasta $30 mil por caja, que dura por lo general un mes.

El costo de este trastorno queda en cerca de $503 mil al año, según los médicos. Esto, considerando la suma del valor de los exámenes necesarios, que suponen unos $50 mil -geriatras recomiendan hacer uno que incluya un electrocardiograma, hemograma y perfil bioquímico-, las consultas médicas -tres necesarias al año, que en promedio cuestan $43 mil cada una en forma particular, sin considerar descuento de isapre o Fonasa-, los medicamentos -$204 mil- y una urgencia de $120 mil, aproximadamente.

En caso de tener colesterol alto, este puede significar un gasto total en remedios cercano a los $240 mil (promedio entre genéricos y de marca). Aparte, para enfrentar esta dolencia se deben considerar unos $50 mil en exámenes y $86 mil en idas al doctor. Sumando a esto el valor estándar de una urgencia ($120 mil), el presupuesto anual rondaría los $496 mil.

La depresión, en tanto, es uno de los trastornos comunes más caros en cuanto a tratamiento. En el ítem de fármacos, los doctores coinciden en que en el general de los diagnósticos se puede recetar un antidepresivo (el promedio entre un genérico y uno de marca es de $15 mil), un inductor de sueño ($12 mil en promedio) y un ansiolítico ($7 mil). Todo esto da un desembolso de $408 mil, al cabo de 12 meses. Asimismo, las consultas médicas pueden ser al menos unas cinco en un año, donde cada una puede costar entre $30 mil y $70 mil: unos $250 mil al año en promedio, sin considerar Fonasa o isapre. Los exámenes, en tanto, solo se deben tomar al inicio del cuadro clínico y, por lo general, contemplan un hemograma y perfiles bioquímico y tiroideo: unos $50 mil en total. Y sumando una urgencia anual a un cuadro depresivo, el presupuesto total en este caso puede quedar en $828 mil.

Publicado en: 
El Mercurio por Daniela Paleo