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Publicado el

04 de Octubre de 2015

Temática

AP, El Mercurio
AP, El Mercurio

¿Cómo lograr que los mismos beneficios que el ejercicio físico intenso y frecuente tiene en el organismo, como masa muscular, fuerza, descenso de peso, resistencia ósea, mejor ánimo y menos ansiedad, quepan en una única pastilla? Esa es la pregunta que investigadores en diversos centros del planeta llevan algunos años tratando de responder.

Y, para alegría de muchos sedentarios, la idea de una píldora mágica que reemplace al ejercicio sin necesidad de transpirar ni pasar horas en el gimnasio es algo que hoy estaría más cercano a la realidad que a la fantasía.

Las líneas de acción son varias. Por ejemplo, algunos trabajan en compuestos que actúan a nivel molecular, engañando a las células para que crean que han agotado su energía. Así, las obligan a gastar glucosa y grasas aumentando su metabolismo en una proporción equivalente a la del ejercicio.

Otros se enfocan en una sustancia que activa la proteína que regula el reloj biológico y los ritmos circadianos. En pruebas en ratones se vio que gastaban un 5% más de energía sin aumentar el esfuerzo físico. Con ello, los roedores empezaron a perder peso, a la vez que su nivel de "colesterol malo" se redujo.

También hay quienes estudian cómo potenciar ciertas proteínas esenciales en la capacidad de los músculos para consumir oxígeno y generar energía.

Etapas tempranas

"Estamos en etapas tempranas de este nuevo campo de investigación, por lo que las expectativas son altas", enfatiza el doctor Ismail Laher, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, Canadá, y coautor de un estudio en donde se hace una revisión de los esfuerzos globales en esta materia.

Idea con la que concuerda el doctor Enrique Jaimovich, del Laboratorio de Fisiología Celular de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, miembro de Anillo Némesis, un grupo de investigación de enfermedades no transmisibles, donde trabajan en el tema. "Estamos recién aprendiendo cómo funcionan las células musculares, por ejemplo. En la medida que logremos entender mejor todos los mecanismos involucrados en el ejercicio, será factible encontrar compuestos adecuados".

Precisamente esa diversidad de funciones y efectos asociados que se activan en el organismo con la actividad física es el mayor desafío. "Es un grupo distinto de funciones que impactan en distintos niveles, lo que dificulta crear un compuesto que haga todas esas cosas", opina el doctor Nibaldo Inestrosa, director del Centro de Envejecimiento y Regeneración (CARE), de la Universidad Católica, quien también lleva años estudiando el tema.

Por ello, los expertos concuerdan en que lo más probable será recurrir a un cóctel de píldoras.

"El desarrollo de varias píldoras que actúen combinadas puede ser mejor que un único compuesto", precisa Laher.

Pero ahí también surge uno de los riesgos, asociado a interacciones y eventuales efectos secundarios.

"El principal riesgo podría tener relación con que la mayoría de estas 'píldoras' alteran directamente el metabolismo energético de la célula, formado por una compleja red de componentes interconectados que se mantienen en un fino equilibrio", advierte Alejandro Amoroso, doctor en Biología Molecular y académico de la Universidad San Sebastián.

Eso implicará definir bien dosis, efectos y cómo reacciona cada organismo.

Publicado en: 
Por C. González, El Mercurio