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22 de Febrero de 2016

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Foto de La Tercera
Foto de La Tercera

Con la idea de darle valor a la comida chilena nació el restaurante Cabildo, que con sus recetas lo invita a viajar en el tiempo.

Cuando el chef argentino Juan Manuel Pena llegó a Chile, quedó cautivado por la comida chilena casera, especialmente por las recetas ancestrales. Tanto así, que decidió proponerles un negocio a Alfredo Concha , Roberto de Mizrah y otros tres socios, que en ese tiempo tenían una pizzería en el barrio Bellavista, al lado del restaurante Peumayen, donde trabajaba el chef.

Fue así como nació el restaurante Cabildo, ubicado en Constitución 195, Providencia. Es un lugar que ofrece una gran variedad de comida chilena, utilizando recetas que buscan revalorizar la gastronomía criolla. Además de las deliciosas propuestas, el local está ambientado en la época de finales del siglo XIX y principios del XX, con vajillas y decoración de la época, para que el cliente viva la experiencia de viajar en el tiempo a través de los sabores.

“Nosotros preparamos comida chilena pero la de la abuela, la antigua. La servimos de una forma elegante, con copas  y servilletas de género”, cuenta Alfredo Concha. “Queremos revalorizar la mesa nacional”, agrega.

Para poder evocar el sabor original de las recetas, se realizó un estudio durante un año con el objetivo de redescubrir  recetas olvidadas e ir hasta su esencia. “Acá en la cocina no hay creaciones”, explica. “La idea es llevar al pie de la letra como se hacían las cosas antes”.

Alfredo se considera un emprendedor innato,  pues desde chico se dedicó a emprender. Hace años creó una de las primeras empresas de marketing deportivo, en la que participó en la creación de las primeras corridas Nike.

Es el menor de tres hermanos y dice que siempre estuvo muy apoyado por su familia.“Sin eso es imposible emprender”, dice. “En cualquier emprendimiento la primera etapa es el apoyo de familia y amigos”, agrega.

Para poder financiar el restaurante, Alfredo y sus socios comenzaron con capital propio y un préstamo bancario. Sumaron un capital inicial cercano a los US$ 500 mil.

Según cuenta, el restaurante ha tenido muy buena recepción y los críticos gastronómicos han evaluado con buenas notas. “Nos está yendo muy bien con las empresas. Muchas veces tienen gente que quiere comer comida típica y no saben donde llevarlos y en nosotros han encontrado un lugar, nos arriendan el local para hacer comidas, eventos, matrimonios”, cuenta el emprendedor.

A pesar del éxito, reconoce que el negocio de los restaurantes es difícil, pues el producto final se ve influenciado por una cantidad de variables infinitas.

“Si la comida es buena pero el garzón te atendió mal, el restaurante es malo; si hay una pareja peleando, el restaurante es malo y yo no soy responsable de esas cosas”,  dice, a modo de ejemplo.

Si bien han tenido dificultades, Alfredo no se ha hecho mayor problema. Lo ve, dice, como una oportunidad para mejorar. “Las dificultades y los problemas no existen. Una dificultad es una oportunidad. Si le das una vuelta es porque hay una oportunidad al otro lado”, explica. “Si alguna vez me dan ganas de tirar la toalla, sería por cansancio, no por algún problema”.

 
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La Tercera por Valentina De Solminihac