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05 de Marzo de 2016
Foto: La Tercera.
Foto: La Tercera.

Limpiar el cuerpo. Ese es el principio del detox, proceso que busca prevenir enfermedades y eliminar lo que está de más en el organismo. De forma casera o en un centro especializado, existe una alternativa para cada persona. La meta es la misma: partir de 0.

La desintoxicación guiada es una tendencia que suma cada vez más adeptos. Algunos pensarán que se trata de una moda para gente esotérica, pero la verdad es que la acumulación de toxinas afecta a todos. Años y décadas de alimentos procesados, aguas contaminadas, productos químicos y estrés van dejando una huella que impide el correcto funcionamiento del cuerpo humano.  

La finalidad del detox es renovar el organismo, quitando lo que sobra. Por supuesto, la idea es reeducarse y no sólo eliminar toxinas, sino también esos malos hábitos que entorpecen el engranaje. Bajar de peso, obtener una piel más luminosa o deshacerse de la hinchazón abdominal son algunas razones que llevan a muchas personas a dar el paso. Pero los entusiastas aseguran que los beneficios van más allá; que mejora el estado de ánimo, recarga de energía e incluso, que hace más feliz. 

Keka Lamarca, columnista de wellness de la Revista Mujer de La Tercera y socia del estudio de pilates The Place, ha practicado distintos tipos de detox. Asegura que vale la pena probar aunque sea por un día. Pero la experiencia le ha enseñado que para hacerlo siempre se debe acudir a un médico. A pesar de que las limitaciones para empezar una desintoxicación no son muchas –estar embarazada o tener alguna enfermedad específica- los efectos secundarios existen y pueden ser muy molestos. Jaquecas, náuseas, irritabilidad son algunos, y por lo mismo es tan importante consultar a un especialista para saber qué es normal y qué no en el proceso. “Empecé con un detox del hígado y lo tuve que cortar de lo mal que me sentía, esperar un mes y volver a tratar”, cuenta Keka Lamarca, porque no se trata de forzar el cuerpo más allá de sus límites. 

De acuerdo a las ganas y el nivel de compromiso, existen terapias diversas, para primerizos y reincidentes, para personas más o menos ocupadas y distintos bolsillos. 

De cuerpo y alma

Hace alrededor de un siglo el médico austríaco Franz Xavier Mayr demostró que en el sistema intestinal estaba la raíz de muchos males modernos y desarrolló un método para recuperar el ritmo natural del organismo y mejorar el estado de salud. 

La llamada cura Mayr o Mayr Kur llamó la atención de la doctora argentina Cecilia Mirenda, que lo introdujo hace algunos años en Chile y Latinoamérica. Periódicamente dirige un ciclo de terapia en el Hotel Termas Puyehue, que incluye un tratamiento abdominal personalizado, dietas controladas y charlas educativas. Todo en un entorno privilegiado que incluye paseos, baños termales y los masajes. El objetivo es el cuidado de la mucosa intestinal, que en estos días de retiro debe limpiarse y regenerarse.

El método Mayr se encasilla en la medicina preventiva, lo que quiere decir que se debe tomar cuando aún se está “medio sano”, como explica la doctora Mirenda. Afirma que las enfermedades crónicas y daños modernos tienen origen en una mala alimentación, con comidas exageradas, llenas de grasas, azúcares, harina, sal, alcohol y café, y conservantes y colorantes en horarios extremos que se hacen con apuro o bajo estrés, haciendo que la absorción de nutrientes sea un desafío para el tracto digestivo. 

Así van llegando las digestivopatías: constipación, diarreas, esofagitis, gastritis, úlceras. Y como el cuerpo es un organismo que funciona de manera integral, vienen otros padecimientos como jaqueca, depresión, trastornos del sueño, hipertensión arterial y obesidad, por mencionar algunos. 

Para la especialista, el sistema intestinal es como un segundo cerebro. Por ello, aconseja someterse a una desintoxicación intensiva, para volver a activar el potencial de sanación de cada persona. La doctora Mirenda dice que es necesario un tiempo prolongado para regenerar cuerpo y espíritu. Idealmente, tres a cuatro semanas, una vez al año. Es decir, para acceder a las maravillas del método Mayr se necesita tiempo, y claro, bolsillo porque empieza sobre el millón de pesos. 

Pero existen otras alternativas para quienes están decididos a pasar por un detox y no quieren o no pueden comprometerse de tal forma. 

Limpieza botánica

No todos pueden dedicarle un mes al detox, pero tampoco se trata de buscar la receta en Google. Según Sonia Arciniegas, naturópata y directora del centro de medicina holística Pachamama Omm, cada persona tiene un “kilometraje” distinto: el tratamiento para alguien que pasa mucho tiempo viajando, va a restoranes o toma alcohol va a ser distinto del de una persona que mantiene hábitos alimenticios más saludables. 

Así y todo, lo más importante es el pH de cada uno, dice ella, ya que para empezar con la desintoxicación, primero se debe llegar al pH neutro, y eso puede tomar más o menos tiempo, dependiendo de cada uno. Arciniegas, que lleva 35 años dedicada a la desintoxicación, trajo desde España el método que creó su suegro, un médico oncólogo, que consiste en ir filtrando los órganos clave para la limpieza del organismo. Durante un proceso, de unos cuatro meses, el paciente asiste periódicamente al centro, donde se va monitoreando su progreso de forma individual. 

El primer órgano a filtrar es el hígado. En una sociedad como la chilena, con una larga tradición de pan, asados y bebida, esto no es cosa fácil. Incluso para la gente que “se cuida”, particularmente las mujeres, que suelen entender por una alimentación sana una basada en productos diet, que también están llenos de químicos dañinos. 

Para lograr la odisea se echa mano a la medicina mapuche, específicamente al amargo araucano, que es una maceración de plantas nativas. Con concentrados de boldo, bailahuén, paico y matico se crean extractos que se van administrando en forma de gotitas, con jugo de limón. Esto hace que el hígado se limpie de toxinas y se libre de infecciones. 

Luego viene el turno de la vesícula. En esta etapa se aplican dosis más altas de los extractos botánicos y se le agrega aceite de linaza, o flax oil, que ayuda a emulsionar el sarro biliar acumulado. La naturópata advierte que ahí no se pasa muy bien, porque botar eso significa, en algunos casos, purgar verdaderas piedras. 

El último paso es la irrigación del colon, que pese a que suena atemorizante, es indolora. Se utiliza únicamente agua filtrada, reforzada con oxígeno y ozono, que es un poderoso bactericida, regenerador celular y licuador de grasa. Como no se trata de un simple lavado intestinal, queda asegurada la repoblación de la flora bacteriana, esencial para mantener la salud de ahí en adelante. Para estos efectos se utiliza kombucha, una especie de hongo muy popular en estos días. En Pachamama Omm se fermenta y se macera con maqui, que recogen de su granja orgánica en el sur. 

“Aquí no se aprovecha lo que otorga la tierra. Por eso que este método sigue siendo una novedad acá, porque le enseñamos a la gente a comer quínoa cuando Chile es productor de este alimento desde hace siglos”, comenta Arciniegas. 

En su opinión, este tratamiento, que en su centro cuesta desde 280 mil pesos, debería hacerse una vez por año, pero cree que cualquier esfuerzo por devolver la estabilidad al organismo es válido. Aunque sea reemplazar la bebida por un jugo fresco. En su opinión, la desintoxicación puede hacerse en distintos niveles. 

Desde la casa

Cuando es imposible abandonar la rutina diaria y no se quiere gastar mucho, la alternativa estrella es el ayuno de líquidos. Esto consiste en alimentarse únicamente de jugos de frutas y verduras durante algunos días. Por supuesto que no se trata de meter cualquier cosa que haya en la cocina y meterla a la juguera; cada vegetal tiene sus propiedades y su razón de ser. Actualmente además, existen varias empresas que entregan el producto listo. Blanca Valdés, quien estudió la ciencia tras esta terapia en Londres, creó los jugos La Prensa pensando en todos sus compatriotas que, como a ella, no le fascinan las ensaladas.

Ofrece cuatro planes “Re/Set”, pensados para hacer detox que incluyen cuatro jugos, una leche vegetal y una limonada, que se toman a horas determinadas. La explicación está en que el cuerpo deja de utilizar energía para procesar fibra y eso le permite limpiarse y eliminar todas esas partículas indeseadas, lo que incluye células muertas o enfermas, tumores y depósitos de grasa. Mientras tanto, los jugos aportan la nutrición necesaria para seguir sobreviviendo. 

Dada la cantidad de preguntas que reciben de clientes curiosos o mateos, La Prensa cuenta con varios libros sobre el tema a la venta en su local y tiene programado para el 26 y 27 de marzo un taller con la chef uruguaya Ana Stawski con recetas sin alimentos procesados y pensados para cuidar el sistema digestivo. 

 
Publicado en: 
La Tercera por Ana Yarur