Publicado el

05 de Marzo de 2017

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.ntn24.com
Bajo licencia Creative Commons / www.ntn24.com

La tasa de natalidad se ha mantenido estable en el país: alrededor de 250 mil niños nacen en el territorio cada año. Una cifra menor a la de hace dos décadas (264 mil nacidos vivos), pero en la que se ha producido una transformación importante en cuanto al perfil de las madres chilenas.

Así como se redujo en 26% el número de adolescentes embarazadas en los últimos ocho años, según datos del Ministerio de Salud, también se redujo la tasa de natalidad en mujeres menores de 30 años. En cambio, son aquellas de entre 30 y 34 años las que están teniendo más hijos, seguidas por las de 35 a 39 años.

Y sobre los 40, los embarazos van en alza. Es más, solo en la primera década de este siglo, las chilenas que tuvieron a su primer hijo sobre los 45 años aumentó 24%.

Esta realidad supone una serie de desafíos a nivel de salud pública, aseguran expertos en el tema.

"Hay una serie de factores que han cambiado el perfil de la mujer embarazada, como la edad, el peso y el estado nutricional, por ejemplo", comenta el doctor Francisco Mardones, profesor de la División de Salud Pública e investigador de la Facultad de Medicina de la U. Católica.

Los números lo avalan: según datos de 2013, el 59,3% de las embarazadas tiene sobrepeso u obesidad (33% y 26,3%, respectivamente), en tanto que solo el 35% tiene un peso normal. "Y también no hay que subestimar el bajo peso materno (alrededor de 6%), que puede provocar anemia del embarazo", agrega Mardones.

Así como el bajo peso genera riesgos de salud, la malnutrición por exceso supone un impacto mayor. "Hay un aumento de casos de diabetes gestacional, de hipertensión y complicaciones durante el embarazo, así como más partos por cesárea", enumera el doctor Ricardo Pommer, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología.

Marca genética

Más peso no significa mejor alimentación. Un estudio realizado por el doctor Mardones muestra que en embarazadas con kilos de más hay una ingesta inadecuada de calcio, hierro, vitaminas C y D, zinc y ácidos grasos omega 3. En cambio, hay una dieta cargada a los alimentos ultraprocesados y los azúcares.

El impacto también afecta al hijo que está por nacer. "A largo plazo, ese niño queda con una marca genética; hay estudios que muestran que hay mayor riesgo de obesidad, diabetes y otras patologías a partir de la adolescencia", comenta el doctor Luis Cruzat, gineco-obstetra de Clínica Indisa.

Precisamente, factores como la edad y el peso han jugado en contra de los indicadores perinatales en el país, advierte el doctor Mardones. "En 2005 se frenó la mejoría de estos indicadores. Por ejemplo, aumentaron a 21% los casos con bajo peso al nacer (menos de 3 kilos) y a 50,4% los niños con una talla menor a los 50 centímetros".

El aumento de partos múltiples, en especial asociados a técnicas de fertilización asistida, también ha contribuido, ya que supone una más alta probabilidad de partos prematuros, comenta Pommer. En dos décadas, la cifra de niños nacidos con menos de 37 semanas pasó de 5,5% a 7,8%.

Para Mardones, el cambio efectuado en 2004 por el Ministerio de Salud en el patrón utilizado para definir los índices de obesidad y bajo peso en embarazadas "amplió el área de normalidad". Esto, comenta, ha llevado a que mujeres que antes habrían requerido de intervenciones para mejorar su nutrición (por bajo peso u obesidad) hoy no reciban atención.

Por ello, ya han iniciado conversaciones con el ministerio para reevaluar esas medidas.

Un aspecto que los especialistas destacan es el aumento de la lactancia materna, de la mano del posnatal extendido de seis meses. "Eso previene la obesidad infantil y mejora el desarrollo del niño", precisa el doctor Mardones.

Asimismo, enfatizan la importancia de que la mujer que está interesada en ser madre comience a prepararse mucho antes para ese propósito. "Una buena alimentación, evitar el tabaquismo y controlar el peso, por ejemplo, favorecen una mejor condición de salud para la madre y el futuro hijo", puntualiza Cruzat.

Publicado en: 
C. González, El Mercurio