Publicado el

07 de Octubre de 2016
Bajo licencia Creative Commons / www.viajeros.com
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La popularidad del trekking , o senderismo, crece a paso firme entre los chilenos. Ya en la Encuesta Nacional 2015 de Hábitos de Actividad Física y Deportes, esta práctica deportiva ocupaba el quinto lugar entre las favoritas para realizar en el tiempo libre, después del fútbol, el acondicionamiento físico, correr y el baile entretenido.

Para quienes ya lo practican, animarse a recorrer a pie rutas y senderos a través de cerros o valles tiene múltiples beneficios: permite ejercitarse al aire libre, disfrutar de la naturaleza en compañía de otros, dejar atrás el estrés y generar una conciencia ambiental, por ejemplo.

Además, Chile ofrece variados escenarios para ello. Solo en Santiago, la Asociación de Parques Cordillera -que agrupa a siete municipios con territorios montañosos, como Lo Barnechea, La Reina, Peñalolén y Colina-, cuenta con una red de más de 120 km de senderos, en parques como Aguas de Ramón y Quebrada de Macul.

Con esta generosa oferta, solo es cuestión de tomar la iniciativa. Solo basta tener en cuenta algunas recomendaciones que permitan que la experiencia sea una gran aventura.

"Lo primero, y más responsable, es hacer un chequeo de salud, para saber en qué condiciones está la persona antes de iniciar una primera excursión", precisa Jorge Pizarro, profesor de Educación Física y académico de Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo de la Universidad San Sebastián.

Con el organismo a punto, viene la planificación. "Escoger el lugar, informarse sobre la ruta y preferir aquellas que no sean muy extensas", dice Nelson Sepúlveda, kinesiólogo de la Mutual Chilena de Seguridad. "Conviene comenzar con un sendero de baja dificultad (ver infografía), con poca pendiente, y seguir de manera progresiva".

Lo anterior implica hacer la primera vez un recorrido no mayor a los seis kilómetros (ida y vuelta). Para ello, el horario también es importante: comenzar temprano en la mañana, idealmente a las 8, para iniciar el regreso al mediodía. "Así se evita el calor de la tarde y se tiene más tiempo en caso de atrasarse o perderse", dice Sepúlveda.

Ropa por capa

Por sus características, el trekking es una actividad que se puede hacer con amigos, la familia e incluso mascotas. Así, ir acompañado es lo ideal, para contar con apoyo en el trayecto. "Conviene informar a otros sobre el recorrido y tener a mano números de urgencia y teléfonos de contacto", precisa Pizarro. De hecho, en la mayoría de los parques se piden estos datos al ingresar.

La vestimenta debe ser lo más cómoda posible, liviana e impermeable. "Se pueden usar capas de ropa -según la temperatura-, llevar un gorro, lentes y protector solar. El tipo de calzado es esencial; es la base de la caminata", dice Pizarro. Que sea apto para terrenos irregulares, de caña alta y que afirme bien los talones y tobillos.

De igual manera, el uso de bastones es de gran ayuda. "Mucha gente no entiende su importancia; en ellos se descarga mucha fuerza y ayudan al trabajo del tren inferior, sobre todo en el descenso". Apoyado en el suelo, el largo del bastón debe generar un ángulo de 90º a nivel del codo.

Si se va a llevar mochila, que sea adaptada a la persona y no cargar en ella más de 10 kilos de peso.

Naranjas y plátanos

La noche anterior, al igual que al desayuno, la alimentación debe incluir bastantes carbohidratos, para tener energía para la subida. Durante el trayecto, se puede ir comiendo frutos secos, cereales en barra, chocolate y frutas, "sobre todo naranjas y plátanos, que tienen un índice glicérico alto y son una fuente de energía casi inmediata", dice Sepúlveda.

Junto a lo anterior, la hidratación debe ser constante a lo largo del recorrido. En promedio, se sugiere unos dos litros de agua por cada dos o tres horas de trayecto.

Ya en el lugar, y antes de iniciar la caminata, el kinesiólogo recomienda realizar un buen calentamiento, para evitar molestias musculares y articulares. "Pies y rodillas son los que se ven más afectados, en especial en la bajada", precisa. Asimismo, durante el trayecto, conviene realizar pausas de media hora, según el nivel de cansancio.

Siempre hay que respetar los senderos y señalizaciones del lugar, no salirse de las rutas demarcadas y cuidar el medio ambiente (no botar basura, por ejemplo) son consejos que, aunque apelan al sentido común, conviene tener presente en todo momento.

 
Publicado en: 
El Mercurio por Cristián González