Publicado el

24 de Noviembre de 2015

Temática

Luego de estudiar a 30 niños de entre 6 y 10 años, investigadores concluyeron que los niños con sobrepeso activan zonas cerebrales asociadas a la impulsividad y al desarrollo de trastornos obsesivo compulsivos cuando huelen comida. Los niños con peso normal activan áreas relacionadas a la regulación del placer y a la organización. Para el estudio se los hizo oler cebolla, chocolate y acetona mientras eran sometidos a resonancias magnéticas. El estudio se presentará la próxima semana en la reunión de la Sociedad de Radiología de América del Norte.

Publicado en: 
Vida, Ciencia y Tecnología, El Mercurio