Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

11 de Enero de 2016

Temática

Foto: NYT / El Mercurio
Foto: NYT / El Mercurio

Comer sin tener hambre es más común de lo que se cree y, sin embargo, pocas veces se tiene conciencia de ello. Y en la sociedad actual, con un bombardeo constante de información visual, la tentación de consumir está siempre al alcance de la mano.

Brian Wansink, experto en nutrición y comportamiento de la Universidad de Cornell, en EE.UU., lleva años estudiando el tema. Su buena reputación hizo que fuera llamado por la primera dama de ese país, Michelle Obama, a la Casa Blanca para elaborar las guías de alimentación nacionales.

Ahora acaba de publicar un análisis de diferentes investigaciones en las que se abordan factores ambientales que contribuyen a la tendencia de comer sin apetito.

"La mayoría de nosotros come mucho más de lo que debería, no porque tengamos hambre, sino a causa de nuestra familia y amigos, de los envoltorios de la comida, el tamaño de los platos, la cantidad, las etiquetas, los colores, formas y olores... La lista es interminable, y además, invisible", sostiene.

El problema es que no es un hábito saludable.

"La gran mayoría de las personas come en el día más influenciado por factores emocionales o ambientales que por el hambre. Comer sin apetito es uno de los grandes contribuyentes de la epidemia de sobrepeso y obesidad que hoy nos afecta", precisa la doctora Eliana Reyes, directora de la Asociación Chilena de Nutrición Clínica.

En un estudio que realizó junto al doctor Koert van Ittersum, de la Universidad de Groningen (Holanda), Wansink pudo observar cómo estudiantes que comían unas galletas sin tener apetito tenían luego niveles más altos de glucosa en la sangre que aquellos que ingirieron las galletas para calmar el hambre.

Por ello, aunque suene lógico, "estos resultados sugieren que es más saludable comer cuando se tiene hambre que cuando no se tiene", dicen los autores de la publicación, que aparece en el primer número del Journal of the Association for Consumer Research. Se trata de una revista científica dedicada a "la ciencia del comportamiento de comer", explica Wansink a "El Mercurio".

"Un gran problema en la sociedad contemporánea es que la gente no pone atención a lo que está comiendo, entonces no se dan cuenta si ya saciaron su apetito".

Para cambiar este panorama, Wansink ha elaborado una serie de consejos que incluyen pequeños cambios, tanto en el comportamiento como en el ambiente que nos rodea, para facilitar la creación de buenos hábitos de alimentación (ver recuadro).

Publicado en: 
El Mercurio por C. González