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Publicado el

21 de Diciembre de 2015

Temática

Foto: Luciano Riquelme, El Mercurio
Foto: Luciano Riquelme, El Mercurio

A mediados de año, la Universidad de Cambridge (Reino Unido) generó noticia por un particular anuncio: la institución estaba en busca de un profesor de Lego. En concreto, lo que se requería era una persona con interés en hacerse cargo de una cátedra centrada en la importancia del juego en la educación, un curso que comenzaría de la mano de la apertura del Centro de Investigación en torno al Juego en la Educación, Desarrollo y Aprendizaje (Pedal, por sus siglas en inglés).

"Es un proyecto que cuenta con financiamiento de la Fundación Lego, por eso el título del profesor. Se centra básicamente en tres líneas de investigación, que en principio incluyen definir bien el concepto de juego y desarrollar indicadores de comportamiento que permitan estudiarlo. También se busca investigar cómo se desarrolla el juego y cuál es su impacto en el desarrollo de los niños, así como generar una pedagogía del juego para ser aplicada en el aula", comenta Marisol Basilio, psicóloga educacional de la Universidad de Chile, doctora en el área y miembro del equipo de investigadores en Cambridge.

El tema no es necesariamente nuevo. Desde hace años se sabe que el juego libre es fundamental en el aprendizaje de los preescolares, los ayuda a desarrollar habilidades físicas, de lenguaje, sociales y de autoconocimiento.

"El juego y la recreación fomentan la creatividad, imaginación, confianza en sí mismos y autonomía. Además, permiten desarrollar un montón de actividades y fortalezas físicas, sociales, cognitivas y emocionales. Tienen la facultad de que, sumado a todo eso, generan placer, bienestar y entretenimiento", comenta Patricia Núñez, oficial de Educación y Desarrollo Infantil Temprano de Unicef.

Así, por ejemplo, una niña que imagina un mundo de dragones está indirectamente cultivando su capacidad de pensamiento abstracto, mientras que un niño que juega a ser el profesor de su hermana, no solo desarrolla su apego emocional hacia ella, sino que aprende a regular sus emociones. Si juntos disfrutan un juego de mesa, es probable que entiendan por qué es importante respetar turnos.

La razón por la que se vuelve a investigar más sobre el tema es porque en el último tiempo la creciente urbanización y el aumento en la percepción de riesgo han hecho que el juego libre no sea tan fácil como antes. Salir a la calle en muchos casos supone tener que lidiar con "tráfico abundante, crímenes, abducciones y gérmenes", explican los investigadores de Pedal en su página web .

Explorar

La competencia educativa también ha hecho que el juego no siempre tenga la importancia que merece. Por imitar los métodos educativos de los colegios -sentarse frente a una silla y mantener una posición estática por largo tiempo- en ciertos jardines infantiles aún es posible resaltar más su papel, cree Marcela Marzolo, directora ejecutiva de la Fundación Educacional Oportunidad.

"La educación parvularia en sus comienzos contemplaba el juego como parte fundamental de su metodología en la generación de aprendizajes. Esta concepción fue cambiando a medida que la sociedad fue volviéndose más competitiva y se tendió a la escolarización de este nivel, tendencia de la que Chile formó parte".

Pero actualmente "existe una nueva ola de investigación que está recuperando el valor del juego como formativo".

Por ejemplo, ante la creciente presión a la que se veían sometidos los niños de cuatro años, las autoridades de Japón pidieron que fueran más los espacios recreativos dentro y fuera del aula infantil. En Francia, el proyecto de introducir espacios equipados con 60 juguetes por establecimiento educacional (espaces ludiques en milieu scolaire) dio cuenta de que promover el juego libre mejoraba el comportamiento y la concentración de los niños.

"Cuando uno toma las experiencias más innovadoras en el ámbito de la educación a nivel mundial, todas están incorporando el juego como un componente fundamental. Se está revirtiendo una situación en donde se consideraba que, salvo por el entretenimiento, el juego no generaba mucho en los niños. Hoy se vuelve a hablar de que esta es una actividad muy respetuosa con su proceso de madurez: al ser ellos quienes van tomando las decisiones, se les entrega un espacio de autonomía y de aprendizaje según su ritmo", explica Patricia Núñez.

"Un acercamiento lúdico a estos se adapta más a la forma natural de ser del niño, satisfaciendo su necesidad de explorar y descubrir, de aprender a través de la experiencia directa con personas y elementos del ambiente, permitiéndoles convertir la fantasía en realidad y expresar o exteriorizar sus emociones" , plantea Marcela Marzolo.

Publicado en: 
El Mercurio por Margherita Cordano