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Publicado el

03 de Marzo de 2016

Temática

Foto: NYT / El Mercurio
Foto: NYT / El Mercurio

Ya se había demostrado que el humo de tercera mano causa daño en el riñón y los pulmones, dificulta la cicatrización de las heridas y produce hiperactividad.

Pero ahora un nuevo estudio en ratones demostró que el humo exhalado que queda en las distintas superficies -como el cabello, la ropa, el auto e incluso la casa- causa resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2.

El estudio se publicó ayer en la revista PLOS ONE y fue liderado por un grupo de científicos de la Universidad de California (EE.UU.).

"Si se confirma esto en humanos, nuestro estudio tendrá un gran impacto en cómo la gente entiende la exposición ambiental a las toxinas del tabaco", dijo Manuela Martins-Green, profesora y neurocientífica que participó en la investigación.

"Los niños y los adultos mayores son especialmente vulnerables al humo de tercera mano y su impacto en la salud. Dado que las guaguas se arrastran en las alfombras y tocan objetos expuestos al humo exhalado, se encuentran en alto riesgo de exposición a este humo de tercera mano. Los ancianos son un grupo de alto riesgo, simplemente porque los órganos mayores son más susceptibles a la enfermedad", agregó la especialista.

Para limpiar la casa del humo de tercera mano es necesario remover todo: los muebles, las pinturas y los ductos de ventilación. Usar productos de limpieza sirve pero exponen al organismo a químicos fuertes. "Puede ser más sencillo mudarse", explicó la especialista.

Martins-Green y su equipo esperan que su estudio tenga efecto en las políticas públicas, para aumentar el control de los no fumadores a las toxinas del humo.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica. Algunas de sus consecuencias son problemas cardíacos, complicaciones a la vista y fallas al riñón.

Publicado en: 
Vida, Ciencia y Tecnología, El Mercurio