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20 de Enero de 2017

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.es.rfi.fr
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Después de luchar durante décadas contra el hambre, América Latina hoy sufre una epidemia de sobrepeso y obesidad que tiene al 58% de su población viviendo con kilos extras. Esto significa que 360 millones de personas en la región tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión y cáncer; lo que supone un duro desafío económico y de salud pública a futuro.

Cifras en la que Chile aporta lo suyo: el 63% de la población tiene exceso de peso, lo que sitúa al país con la tasa más alta de sobrepeso y obesidad en Sudamérica, y por detrás de Bahamas (69%) y México (64%) en este lado del planeta.

Se trata de números "alarmantes", según Eve Crowley, representante regional de la FAO, quien encabezó ayer en Santiago la presentación de un informe sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe.

El documento -elaborado por la FAO junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS)- utiliza datos actualizados hasta 2015 y deja claro que, si bien han disminuido el hambre y la desnutrición (ver recuadro), el gran problema ahora es la malnutrición por exceso.

Patrones de alimentación

En esta transición, según Crowley, "se redujo el consumo de preparaciones tradicionales basadas en cereales, leguminosas, frutas y verduras frescas, y aumentó el consumo de productos ultraprocesados, con alta cantidad de azúcares, sal y grasas".

Al respecto, México, Chile, Argentina y Uruguay son los mayores consumidores de alimentos ultraprocesados -productos instantáneos, frituras, galletas, mantequillas, entre otros- en la región: los chilenos consumen 201,9 kilos anuales per cápita (lo que nos sitúa séptimos a nivel mundial).

"La gente sabe reconocer alimentos saludables, pero en la práctica eligen aquellos altos en nutrientes críticos, grasas saturadas, sodio y calorías", comenta Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud.

El factor económico es determinante en ello, agrega Crowley. "El costo por caloría de un alimento procesado es menor que el de un alimento sano (como una fruta o verdura). Comer sano cuesta caro".

Asimismo, algunos factores como el crecimiento económico, el aumento de la urbanización y la integración comercial y cultural de los mercados han provocado cambios en los patrones de alimentación de los latinoamericanos. Y, en particular, en dos grupos de la población: las mujeres y los niños.

Según el informe, el 7,2% de los menores de cinco años (3,9 millones de niños) tiene exceso de peso -de los cuales, 2,5 millones residen en Sudamérica-, y en más de 20 países la tasa de obesidad femenina es 10 puntos porcentuales superior a la de los hombres. Para Crowley, esto puede ser causa de diferentes patrones de alimentación (ellas tienden a comer más productos azucarados) y a un mayor sedentarismo (en parte, debido a una doble carga laboral y doméstica que no les deja tiempo para otras actividades).

Rubén Grajeda, asesor de OPS/OMS, enfatiza la importancia de promover la actividad física y de mejorar los entornos en las ciudades. Este tipo de acciones se suma a otras estrategias que se ha visto son útiles para mejorar la nutrición, como el aumento de impuestos a productos menos saludables, la restricción de la publicidad, la fortificación de los alimentos y el etiquetado nutricional, algunas de las medidas que ya se han tomado en Chile.

"Si logramos superar la desnutrición, podremos solucionar la malnutrición en exceso", dice Lorena Rodríguez. "Este tipo de documentos contribuyen a establecer cuáles son las políticas públicas más costo-eficientes hoy y los caminos que debemos adoptar".

Publicado en: 
C. González, El Mercurio