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Publicado el

16 de Mayo de 2016

Temática

Foto: Chile Vive Sano
Foto: Chile Vive Sano

Basta caminar, correr o nadar, de manera moderada a intensa, unos 150 minutos a la semana, para que la posibilidad de desarrollar un cáncer de pulmón, de hígado o riñón se reduzca en, al menos, un 20%. Y algo similar ocurre con otra decena de tumores frente a los que la actividad física ejerce un rol protector.

Un nuevo estudio -realizado por el Instituto Nacional del Cáncer (INC) de EE.UU.- confirma y aporta nuevos datos a los ya conocidos beneficios de mantener una vida activa. Algo que no se cumple allá ni aquí: el 59% de la población estadounidense es sedentaria, lo mismo que casi el 90% de los chilenos.

De allí que investigadores del INC reunieran datos de 1,4 millones de personas, de 19 a 98 años, a quienes se siguió durante un promedio de 11 años para conocer el impacto que su estilo de vida tiene en su salud.

Y la respuesta fue clara: a mayor nivel de actividad física, menor riesgo de padecer cáncer.

"Se sabe que la actividad física reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y de muerte por todas las causas, y nuestro estudio demuestra que también está asociada con riesgos más bajos de muchos tipos de cáncer", precisa el doctor Steven Moore, autor del estudio publicado ayer en Jama Internal Medicine.

"Nuestros resultados apoyan que estas asociaciones pueden generalizarse a poblaciones diferentes, incluso a gente con sobrepeso o a personas obesas, o a quienes tienen antecedentes de tabaquismo", agrega.

Además de prevenir tumores a nivel pulmonar, hepático y renal, el ejercicio se asocia a menos cáncer de colon, mama y endometrio. También se observaron reducciones de riesgo en adenocarcinoma de esófago, cáncer gástrico y leucemia, así como en tumores de cabeza y cuello, de recto y vejiga.

El beneficio está dado por varios factores. "En general, las personas que hacen actividad física tienden a tener hábitos más saludables, como mejor alimentación, no fuman y no beben en exceso, que son factores esenciales para desarrollar cáncer", precisa la doctora Sandra Mahecha, deportóloga de Clínica Meds y miembro del comité ejecutivo de la Coalición Mover.

Además, favorece el metabolismo del cuerpo y su sistema inmune; reduce fenómenos inflamatorios y controla la producción de hormonas.

Por lo anterior, el ejercicio no solo funciona a nivel de prevención primaria -prevenir que aparezca un tumor-, también hay evidencia de que funciona a nivel de prevención secundaria. "El ejercicio en pacientes que han tenido cáncer mejora la sobrevida, reduce la fatiga y el dolor, y mejora el ánimo, el sueño y la autoestima", agrega la doctora Mahecha.

Para Moore, esta evidencia reafirma la necesidad de "promover la actividad física en la consulta".

Enfermedad
El cáncer está entre las principales causas de morbi-mortalidad global: cada año surgen 14 millones de nuevos casos. Para 2030 se estima que esta cifra se duplicará.

Publicado en: 
Vida, Ciencia y Tecnología, El Mercurio