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Publicado el

02 de Febrero de 2016
Foto: NYT, El Mercurio
Foto: NYT, El Mercurio

Mientras estudiaba el gasto energético de los Hadza -pueblo cazador que habita el norte de Tanzania-, el antropólogo Henman Pontzer notó que la energía diaria que liberaban no era muy distinta a la de un ciudadano sano de Estados Unidos. Esto a pesar de que la población africana tiene la costumbre de caminar largas distancias y realizar tareas físicas de alta demanda.

"Fue una sorpresa, porque son mucho más activos que los occidentales. Entonces comenzamos a pensar que la relación entre la actividad y el gasto energético no era tan sencilla como creíamos en principio", comenta Pontzer a "El Mercurio".

Junto a su equipo, el académico de la Universidad de la Ciudad de Nueva York comenzó entonces a investigar la relación entre el ejercicio y la quema de calorías. Para ello midieron la actividad y gasto energético de 332 adultos.

"En un día las personas moderadamente activas (ver recuadro) queman alrededor de 200 calorías más que aquellas sedentarias. También descubrimos que quienes son muy activos, queman en un día la misma energía que las personas que son moderadamente activas", explica Pontzer.

Los investigadores detallan que a medida que aumenta la cantidad de ejercicio que una persona realiza, el cuerpo comienza a adaptarse a este mayor nivel de actividad física y en un minuto deja de quemar calorías. Con el tiempo esto hace que, aunque se ejercite mucho, no se pierda más peso que una persona que no tiene una actividad física tan demandante.

Cuando se alcanza el gasto energético tope -las 200 calorías previamente mencionadas- el cuerpo se adapta y en la mayoría de los casos, deja de quemar calorías.

Efecto mayor

En la revista Current Biology los académicos explican que frente a este escenario, la mejor fórmula para revertir el peso que se empieza a acumular es mezclar el ejercicio con una dieta saludable. A grandes rasgos, esto implica comer en base a proteínas, vegetales, frutas y granos, sumando alrededor de 2 litros de agua al día.

"Hay una tonelada de evidencia que apunta a que el ejercicio es muy importante para mantener nuestro cuerpo y mente sanos. Queremos ser enfáticos en que este trabajo no hace nada para cambiar este mensaje", indica Henman Pontzer.

"Ante esta certeza, nuestra investigación suma la necesidad de enfocarse en la dieta cuando se trata de administrar el peso; para prevenir o revertir el aumento de este. Cambiar la dieta -evitando el consumo de grasas y alimentos ricos en colesterol- tiene un efecto mayor en el peso que el ejercicio por sí solo", explica el académico estadounidense.

Publicado en: 
El Mercurio por M. Cordano