Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

21 de Octubre de 2015

Temática

Foto: AP, El Mercurio
Foto: AP, El Mercurio

Los resultados de la prueba Simce de Educación Física confirman una tendencia que preocupa a los especialistas: cuatro de cada diez alumnos de octavo básico tienen sobrepeso o son obesos, y más del 60% tuvo un mal desempeño en evaluaciones sencillas como saltar a pies juntos o trotar 20 metros.

"Sabemos que la mala alimentación juega un papel, pero el sedentarismo es crucial y va en aumento. Hoy vemos niños y adolescentes con enfermedades de adultos, como diabetes, hipertensión, colesterol alto y síndrome metabólico. Esta es una generación que probablemente vivirá menos que sus padres", sentencia la doctora Sandra Mahecha, deportóloga y académica de la U. Mayor.

Torcer la mano a este panorama pasa por crear hábitos en el hogar, pero también por sacar mejor provecho a las clases de Educación Física y extender el hábito fuera de la sala de clases y, ojalá, de las paredes del colegio.

En esta tarea, el juego es esencial. "El desarrollo de habilidades motrices está relacionado con el desarrollo cognitivo", precisa Marioly Solís, profesora de Educación Física de Clínica MEDS.

Y el rol de los padres fundamental. "Deben ser modelos de actividad física -dice la doctora Mahecha-. Cuando ambos padres son activos, hay seis veces más posibilidades de que el hijo lo sea. Esto es un pasaporte hacia la buena salud".

Ejercicio cotidiano

Aunque hay campañas que han creado conciencia sobre la necesidad de hacer ejercicio, "las condiciones concretas para hacerlo no han cambiado", dice Edgardo Opazo, kinesiólogo y académico de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

A su juicio, los resultados siguen siendo malos porque "no han aumentado las horas de gimnasia".

En el país, la práctica de actividad física a nivel escolar varía entre dos y cuatro horas a la semana. Eso sin considerar que, según un estudio del Inta de la U. de Chile, de las dos horas pedagógicas destinadas a este ramo, finalmente apenas 14 minutos son de ejercicio efectivo.

"Es muy poco para un niño que pasa ocho horas en el colegio. Por eso hay que aumentar horas, cambiar paradigmas sobre el ejercicio e instaurar el hábito, desde los primeros niveles", concuerda Patricio Arroyo, director de Pedagogía en Educación Física de la Universidad San Sebastián.

Para mejorar su condición de salud -que bajen de peso, por ejemplo-, "se necesitan 60 a 90 minutos diarios de ejercicio", precisa Opazo.

Un primer paso es cambiar la mentalidad de los adultos. "Hay que romper la visión que se tiene de estas clases -opina Marioly Solís, profesora de Educación Física de Clínica MEDS-; no se le da la importancia que tiene, se la considera una pérdida de tiempo o se suspende para realizar otras actividades en ese horario", como paseos de curso.

Según Opazo, en la clase "hay que acercar a los niños al ejercicio desde lo emocional; que no suceda lo que vemos con los adultos, que recuerdan la gimnasia como una clase para ir a sufrir o frustrarse por no cumplir las metas".

De allí que los expertos sugieran no fomentar la competencia, sino que hacer la actividad física algo más lúdico, con salidas a terreno, por ejemplo, e incluso evitando las evaluaciones. "También es importante hacer pausas activas de tres minutos en clases y que los recreos duren más tiempo", dice Opazo.

La idea es generar adherencia y desarrollar en los niños la idea del autocuidado, para incorporar el ejercicio como algo cotidiano, fuera de las clases de Educación Física.

Publicado en: 
El Mercurio por C. González y S. Urbina