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Publicado el

02 de Mayo de 2017

Temática

 Licencia Creative Commons / Flickr Jerzy Sobkowicz
Licencia Creative Commons / Flickr Jerzy Sobkowicz

Los pacientes de enfermedades cardíacas deberían comenzar a realizar actividad física después de ocho días de dejar el hospital. 

 

Si bien años atrás se pensaba que quienes habían sufrido alguna enfermedad cardiovascular debían guardar reposo y descansar para recuperarse, con el tiempo dicha creencia se fue desmitificando.

"Desde la década de los 70 se empezó a comprobar que la actividad física se relacionaba con una pronta recuperación de un infarto al corazón. Y hace algunos años se comprobó que también ayuda en otras enfermedades cardíacas", cuenta el cardiólogo colombiano Juan Manuel Sarmiento, quien estuvo en Chile en el marco del 2° Simposio Internacional de Ciencias del Ejercicio y la Actividad Física, organizado por la Universidad Mayor.

El ejercicio es una herramienta fundamental para los pacientes que han sufrido un infarto, una cirugía a corazón abierto, tras la implantación de un marcapasos o incluso luego de un trasplante al corazón, afirma el médico, especialista en rehabilitación cardiovascular y coordinador del Centro de Prevención Cardiovascular de la Fundación clínica Shaio de Colombia.

Rehabilitación

Ocho días después de salir del hospital, si es que es posible, se recomienda empezar a realizar actividad física, asegura Sarmiento.

"El tipo de ejercicio depende de cada persona. Se comienza con actividades dinámicas para mover el cuerpo, como por ejemplo una caminata, bicicleta, elíptica o movimientos de brazos. Diez semanas después se pueden empezar a fortalecer los músculos con máquinas o pesas de baja carga", advierte.

Sarmiento aclara que es importante comenzar de a poco, sin forzar al organismo. Al principio, basta con 10 o 15 minutos al día, dos veces por semana, pero con el tiempo se debe ir aumentando la carga progresivamente.

"Los principales beneficios a nivel cardiovascular son que se fortalece el corazón, disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial; mejora el endotelio, que es la capa interna de las arterias, y ayuda a mantener en un nivel adecuado el colesterol", concluye el especialista.

Publicado en: 
Richard García / El Mercurio