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09 de Mayo de 2016

Temática

Foto: El Mercurio
Foto: El Mercurio

Casi no van a los servicios médicos. Ese es uno de los grandes obstáculos que tiene el programa "Control del joven sano", que busca brindar una atención de salud integral a los adolescentes. Una iniciativa que se lanzó en 2012, y que da cuenta del llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para resguardar el desarrollo saludable de los jóvenes, con atenciones oportunas y servicios de calidad.

Porque si bien el país tiene un excelente programa de "Control del niño sano" hasta los cinco o seis años, después los menores pasan a manos del "Control de salud escolar" en los establecimientos educacionales, que es bastante más débil y dura hasta que cumplen 10 años. De ahí en adelante, hay una situación de casi abandono, en una etapa que es muy importante para la formación de hábitos de vida saludable. Por esto, la idea es traerlos de vuelta al sistema de salud, al que no acuden por iniciativa propia.

"El problema de este programa dirigido a los jóvenes -que es bastante nuevo- es que pone mucho el acento en el embarazo adolescente y la salud sexual, algo que lo hace poco integral", dice Paola Pontoni, presidenta del Colegio de Enfermeras de Chile. En la visión de estas profesionales, en esta iniciativa hay que considerar la salud mental, salud dental, obesidad, consumo de alcohol y tabaco; así como sedentarismo y alimentación poco saludable, todas ellas condiciones que han ido en aumento.

Salir a la calle

"Este programa es bueno, pero solo se ofrece en los centros de salud, lo que es una desventaja", dice la enfermera Luz Cole Wells, académica de la Universidad Mayor. "Para tener una mirada integral tenemos que salir del box de atención, ir a la comunidad", agrega.

Ella y otras profesionales afirman que la salud integral de este grupo etario requiere de iniciativas que estén presentes en los colegios, los sitios de esparcimiento y los espacios de arte y cultura, que son los lugares que frecuentan los jóvenes.

"Tenemos que trabajar en los colegios, donde todavía estamos en pañales en cuanto a tener un profesional que aplique este programa. Otra alternativa es trabajar en los centros deportivos de las comunas donde concurren los niños, muchas veces con sus padres. Hay que naturalizar la atención de salud", asegura Luz.

También se debe considerar que muchos menores con problemas de salud, hoy reciben tratamiento y llegan a estudiar, siendo a veces discriminados en la escuela. "Niños operados del corazón que deben seguir cuidándose, otros con fibrosis quística, con asma, alergias alimentarias o diabetes juvenil, que no son seguidos durante su adolescencia y deberían ser supervisados en el colegio", explica la enfermera Cristina Leyton, quien trabaja en el Liceo Manuel de Salas, y es vicepresidenta de la Sociedad Científica de Enfermería en Salud Escolar.

Para ella, el problema del embarazo adolescente hay que ponerlo en perspectiva. "Tenemos un 43% de tabaquismo en las niñas escolares, lo que las llevará a enfermarse del corazón cuando adultas. Hay que dejar de estigmatizar al adolescente como alguien que solo se droga o se embaraza", advierte.

Según la OMS, las principales causas de muerte de jóvenes son los accidentes de tránsito, el suicidio y la violencia interpersonal. Asimismo, agrega el organismo, la mitad de todos los trastornos de salud mental del adulto empiezan a manifestarse a los 14 años, pero la mayoría no se detecta ni es tratado.

Esto revela que hace falta que los programas dirigidos a los jóvenes en el tema de salud no solo estén diseñados y ejecutados por profesionales de las ciencias médicas, sino que se tengan en cuenta especialistas de otras disciplinas, tales como psicólogos, antropólogos, artistas y comunicadores sociales, que poseen mejores herramientas para acercarse a este grupo etario, que es cambiante y heterogéneo.

"También es necesario trabajar con actores como el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), así como con alumnos que son líderes en la escuela", dice Paola Pontoni. "Tenemos que acercarnos más a su lenguaje para que el programa sea más atractivo para ellos y tenga un real éxito", concluye.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina