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Publicado el

22 de Marzo de 2016

Temática

Foto: NYT / El Mercurio
Foto: NYT / El Mercurio

Era un motivo más para brindar: una o dos copas diarias de alcohol al día ayudarían a tener una mejor salud y, por tanto, menor riesgo de morir precozmente.

Eso es lo que decenas de estudios científicos han mostrado, sobre todo en las últimas dos décadas. Pero una nueva revisión de más de 80 investigaciones sobre el tema, concluye que muchos de esos trabajos fueron poco rigurosos o contenían errores.

Un asunto clave es la definición de "abstinente" o no consumidor utilizada en la mayoría de esos estudios, como precisa a "El Mercurio" el doctor Tim Stockwell, director del Centro de Investigación de Adicciones de la U. de Victoria (Canadá) y autor principal de la publicación.

En el grupo de abstemios se incluían ex bebedores y gente que dejó de tomar alcohol a causa de una enfermedad, los que, en general, tenían peores condiciones de salud. Así, el grupo completo salía peor parado al compararlo con los bebedores moderados (una o dos copas al día).

"Pocos estudios (13 de 87 evaluados) excluyeron a estos ex bebedores", precisa el investigador.

De hecho, cuando con su equipo excluyeron a estas personas del grupo de "abstinentes", los bebedores moderados ya no tenían una ventaja tan notoria por sobre los abstemios y los demás.

En cambio, los ex bebedores aparecen con un riesgo mayor. "Muchos de ellos dejaron de tomar por alguna enfermedad o por problemas ligados al alcohol", explica Stockwell, cuyo trabajo aparece publicado hoy en la revista científica Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

En todo caso, no es un llamado a dejar de beber.

Stockwell precisa que en los estudios analizados, en rigor son los bebedores ocasionales (una copa a la semana) quienes mostraban un menor riesgo y vivían más. Pero, aclara, eso puede estar unido a un estilo de vida saludable. "En otras palabras, el consumo ocasional o moderado puede ser una señal de buena salud más que su causa".

La doctora Inés Urquiaga, coordinadora científica del Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas UC, precisa que se ha comprobado que el alcohol, en niveles moderados, disminuye una proteína (el fibrinógeno) que evita la formación de coágulos, así como aumenta el colesterol "bueno" o HDL, lo que reduce el riesgo cardiovascular.

"En el estudio, los autores consideraron muertes totales, pero si se analiza solo la mortalidad cardiovascular, es cuando mejor se ve el efecto protector del vino, en particular, y su efecto antioxidante".

Según Urquiaga, lo importante es el patrón de consumo: cómo, cuánto y cuándo. "Lo más recomendable es consumir vino tinto con las comidas". Una copa diaria en las mujeres y dos en los hombres, "los rangos considerados beneficiosos en este estudio".

"El mensaje para la población es que deben ser escépticos con la idea que el consumo moderado es bueno para la salud -precisa Stockwell-. La gente debería beber por placer, pero siendo cuidadosos de la cantidad y frecuencia con que lo hacen, para reducir el riesgo de problemas como cáncer y enfermedades hepáticas".

Publicado en: 
El Mercurio por C. González