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Publicado el

17 de Noviembre de 2016

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 Bajo licencia Creative Commons / www.canalnuestratele.com
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La leche es uno de los alimentos fundamentales para una infancia saludable. Y en la actualidad, con las crecientes cifras de obesidad, muchas veces los pediatras recomiendan dar a los niños leche descremada o semidescremada, para reducir las calorías que consumen.

Sin embargo, un estudio canadiense con 2.745 niños de entre dos y seis años, demostró que los que toman leche entera -3,5% a 4% de materia grasa- son más delgados que los que consumen la semi o la completamente descremada.

Y no solo eso, se vio que estos menores tienen también mayores niveles de vitamina D, la que justamente necesita grasa para incorporarse al organismo y así ayudar a calcificar los huesos.

Cambio de mirada

El autor del estudio, el doctor Jonathon Maguire, pediatra del Hospital St. Michael de Toronto, Canadá, dijo que la explicación podría ser que quienes toman leche entera se sienten más satisfechos que quienes beben la misma cantidad, pero de las alternativas con poca o sin materia grasa.

"Si el niño no se siente lleno después de tomar leche, es más probable que consuma otros alimentos menos saludables o con más calorías", dijo este investigador.

El estudio encontró también que los que toman un vaso de leche entera tienen niveles de vitamina D similares a quienes beben tres vasos del tipo semi o totalmente descremada.

"Los niños que toman leche baja en grasa no tienen menos grasa corporal, y tampoco se benefician de los mayores niveles de vitamina D que contiene la leche entera", agrega Maguire. Es una doble desventaja que tiene la descremada.

Para este especialista, estos hallazgos indican la necesidad de revisar en detalle las actuales guías nutricionales sobre el consumo de leche entera, para asegurarse de que se está teniendo el efecto deseado. Porque mientras que en los últimos 30 años la obesidad infantil se ha triplicado, el consumo de leche entera se ha reducido a la mitad.

"Qué tipo de leche deberían consumir nuestros niños es algo para lo cual necesitamos tener una respuesta correcta", advierte Maguire.

De los niños estudiados, el 49% tomaba leche entera, el 35% bebía una con 2% de material grasa, 12% con 1% de materia grasa y 4% tomaba leche descremada.

La investigación se realizó en dos hospitales canadienses, y para ello se entrevistó a los padres de los niños, mientras que a los menores se les pesó, midió la estatura y se les tomaron muestras de sangre para medir los niveles de vitamina D.

Los resultados de este trabajo se publicaron ayer en la revista American Journal of Clinical Nutrition.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina