Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

26 de Febrero de 2016

Temática

Foto de El Mercurio
Foto de El Mercurio

Aunque suele ser un fenómeno benigno que mejora de manera espontánea, hay quienes persisten con la sensación de inestabilidad. 

Apenas terminó una serie de 60 abdominales, cuando el mundo comenzó a girar a su alrededor. "Me enderecé y no alcancé a ponerme de pie porque no pude. Sentía que los ojos me daban vueltas sin parar", cuenta Marcelo Sotomayor (40). La sensación fue intensa pero breve y no le dio mayor importancia hasta que, dos días después se repitió. Entonces partió a Urgencias.

El diagnóstico fue vértigo postural benigno, una condición que -como dice su nombre- tiene un buen pronóstico, pero que hace pasar un momento más que desagradable a quien lo padece.

"El vértigo es una de las consultas más frecuentes y, del total de pacientes que acuden al médico, más de la mitad es por vértigo postural benigno", explica el doctor Christian Olavarría, otorrinolaringólogo de la Clínica Santa María.

A diferencia del mareo, el vértigo produce una sensación más intensa de movimiento giratorio, que genera inestabilidad y pérdida de equilibrio. "El mareo es como estar arriba de un bote; el vértigo, dentro de un carrusel", ejemplifica Olavarría.

Pese a ser un fenómeno habitual, sus causas no son del todo conocidas, pero sí se relaciona con movimientos bruscos de la cabeza que afectan al oído interno. "Cualquier golpe o un giro brusco puede desencadenar el vértigo. Por eso, deportes o disciplinas que implican movimientos intensos o cambios de posición bruscos podrían gatillarlo", comenta el doctor Luis Vergara, internista del Programa de Medicina Deportiva de la Universidad Católica.

Al igual que Marcelo, son varios los casos de deportistas amateur que llegan a un centro de salud por esta causa, reconocen los médicos. Personas que practican crossfit (rutina de ejercicios variados y de alta intensidad), boxeo, pesas, karate o rugby son algunas de las que están en este grupo.

"Hay evidencia que asocia casos de vértigo con personas que hacen mountain bike ; uno puede asociar que aquellos deportes que implican rebotes o intensidad mayor que la habitual pueden generar vértigo", dice la doctora Carolina Der, otorrinolaringóloga de Clínica Alemana.

Tal como ocurre en otras personas por factores como el estrés, la edad o traumatismos violentos, en quienes hacen ejercicios de alto impacto se produce una alteración en los receptores del equilibrio ubicados en el oído interno: allí existe una suerte de piedrecillas de calcio llamadas otolitos, las que se escapan de su lugar, generando un estímulo inadecuado hacia el cerebro y la sensación de giro.

"En un porcentaje importante de los casos, los otolitos se disuelven o vuelven a su lugar de manera espontánea", dice Olavarría. Pero, otras veces, eso no ocurre y el síntoma persiste. A veces durante meses.

Entonces, con diagnóstico en mano, se recurre a maniobras de reposición, que son movimientos secuenciales que se hacen con la cabeza del paciente. "En la mayoría de los pacientes basta con una a tres sesiones y se supera la crisis", precisa la doctora Der.

La persona puede retomar sus actividades normales, pero el vértigo se puede repetir en alguna oportunidad. "Si aparece, lo recomendable es parar la actividad que se está haciendo y esperar a que el vértigo pase, para evitar un riesgo mayor, como una caída -dice el doctor Vergara-. A veces puede haber náuseas y vómitos; por eso, lo mejor es consultar si la sensación es muy desagradable". Y, sobre todo, aplicar criterio y no sobreexigirse.

Publicado en: 
Vida, Ciencia y Tecnología, El Mercurio por C. González