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Publicado el

03 de Septiembre de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.canalnuestratele.com
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.canalnuestratele.com

Al visitar la página web de las distintas sedes de gimnasios en Santiago, lo primero que llama la atención son los temporizadores, que marcan la cuenta regresiva para el inicio de cada clase. Sin embargo, para quienes trabajan, no basta con mirar la hora: hay que terminar la jornada laboral. Es por esto que a las 18.30 horas comienzan a llegar hombres y mujeres para, después de la oficina, dedicarle un tiempo a su estado físico.

Para practicar una clase grupal en un gimnasio hay que asociarse, mediante el pago de una mensualidad (a veces una segunda mensualidad viene incluida dentro del primer pago), cuota de activación o de incorporación. Los planes que usualmente sirven para quienes trabajan son aquellos que permiten un acceso más flexible a los recintos, a diferencia de planes más económicos, que tienen restricciones de horario. En el sector oriente de Santiago, los precios varían dependiendo de cada cadena y sede, pero oscilan entre los $77 mil y los $484.300. Estos valores podrían aumentar con el tiempo, dado que comienza la temporada alta en cuanto a asistencia y afiliación a los distintos gimnasios.

Dentro de las actividades preferidas por hombres y mujeres que trabajan, están las clases de body pump , spinning, distintos tipos de baile, pilates, zumba y yoga.

"Lo más importante es realizar una clase o actividad física que te haga sentir cómodo, te entretenga y puedas mantener en el tiempo, formar un hábito de actividad física o entrenamiento es la clave para lograr el objetivo", cuenta el diplomado en Personal Training y profesor del gimnasio Anytime Fitness, Ruperto Morales.

A las 18:30 comienzan a llegar los ejecutivos

En el O2 de Kennedy ocurre un fenómeno similar al de Sportlife. Son las 18:30 cuando comienza una de sus clases after office más concurridas: zumba. La música bailable todavía suena a las 19:20 cuando parten las otras dos disciplinas más populares en este horario, hit fit (combinación de ejercicios funcionales de fuerza, resistencia y coordinación, con una alta exigencia cardiovascular) y TRX (trabajo con bandas que utiliza el propio peso del cuerpo). A diferencia de otros gimnasios, quienes más acuden a estas clases en O2 son mujeres que rondan los 26 años.

Con apenas unos años en Chile, la disciplina de zumba lleva dominando en popularidad como actividad física. "Es una clase bailable de acondicionamiento físico, su resultado es pérdida de grasa y tonificación", señala Ruperto Morales. Sin embargo, esta no es igual a una de baile. "La diferencia está en los movimientos", aclara Diego Ruiz, profesor y administrador de los gimnasios de la clínica Meds. "Zumba es más completo, por la cantidad de movimientos que se hacen", agrega.

Esta es una actividad que no requiere de gastos extras, ya que lo único que necesita el alumno es una tenida deportiva y música para realizar las rutinas coreografiadas.

Por otro lado, ubicada en medio del Parque Araucano, la filial chilena de la cadena de gimnasios de Madonna, Hard Candy, cuenta con una tradicional sala de máquinas y hasta piscina en sus instalaciones. El centro no solo ofrece variadas clases grupales, sino que también presenta distintas variables dentro de cada disciplina. Entre las 18 y 21 horas, los socios pueden elegir entre sesiones de pilates, cuatro clases de baile y tres de spinning , además de tres tipos de yoga, cada una con una dificultad y enfoque distinto.

Estas dos últimas también se perfilan como clases altamente concurridas y mayormente preferidas por las mujeres. "Pilates es un trabajo de menor intensidad cardiovascular. Trabaja el core (sector medio del cuerpo). Las dos disciplinas ejercitan el centro del cuerpo, con trabajos de isometría", detalla Diego Ruiz.

Ambas clases, si bien requieren de distintos implementos para poder realizarse -como el mat de yoga y las pelotas de ejercicio-, en los gimnasios suelen tener estos elementos para que quienes cursan las clases no deban comprarlos por su cuenta.

Las clases grupales son transversales a cualquier tipo de persona, tal y como señala el equipo de entrenadores personales de Personal Fitness: "Se recomiendan estas actividades a personas que se inician en la actividad física; como son actividades grupales más bien lúdicas, pueden participar personas de todas las edades y estado físico". Esto se ve reflejado en el perfil de quienes asisten a las clases después del trabajo: entre distintas cadenas del sector oriente consultadas, las edades van desde los 20 hasta los 60 años.

Sin embargo, es recomendable chequear con anterioridad si es que se tiene alguna lesión o impedimento que pudiese agravarse al realizar actividad física, como comenta Diego Ruiz, de Meds: "Muchas de las personas van al gimnasio sin saber que sufren ciertas condiciones médicas y se lesionan. En el caso de nosotros, lo que se hace antes es evaluar a la persona, y como gimnasio y centro determinamos si está apta para realizar la clase".

$4 mil
es lo que vale una clase personalizada de yoga en el sector oriente. Según los instructores, se suelen tomar dos o tres clases a la semana, y estas duran cerca de una hora.

$60 mil
puede costar un plan de pilates o zumba en el sector oriente; sin embargo, la mensualidad en los gimnasios más económicos de la zona puede alcanzar los $77 mil, y permite acceder a las instalaciones durante todo el día, incluyendo trabajo en máquinas, sala de pesas y, en algunos casos, incluso piscina.

Publicado en: 
El Mercurio por María José Campano