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26 de Noviembre de 2015
Foto: David Alarcón Kritzler, El Mercurio
Foto: David Alarcón Kritzler, El Mercurio

Para 2020, el 17,3% de los chilenos habrá superado las seis décadas, y para vivirlas de la mejor forma no solo hay que poner hincapié en el cuidado de la salud, la dieta también se vuelve fundamental. Por ello, la Fundación Chile y GfK Adimark dedicaron el IV volumen del estudio "Chile Saludable" al adulto mayor y su dieta.

"Desde los 40, todos deberíamos preocuparnos de lo que comemos, pensando en prepararnos para el futuro. Si hay buenos hábitos -ingerir poca sal, azúcar y grasas-, será más fácil hacer los cambios necesarios según la edad", dice Paulina Sazo, product manager de alimentos saludables de Fundación Chile.

Cambios visibles

Con el paso de los años se modifican las necesidades fisiológicas y nutricionales de los adultos. Desde los 60 años, entre otras cosas, disminuye el metabolismo, se acumula más grasa alrededor de la cintura, la digestión disminuye, el cuerpo maneja menos eficientemente el alza de azúcar en la sangre después de comer y se pierde el 50% de la masa muscular. Por eso, es necesario ajustar el menú.

Si bien solo el 4% de los mayores consume comida chatarra -en comparación con el 47% de la población general- y el 68% tiende a comer en horarios establecidos, ellos tienen un concepto más tradicional de los alimentos. Eso implica que "no son tan receptivos a productos nuevos con aditivos o ingredientes que no conocen (un ejemplo serían los edulcorantes con cero calorías)", dice el estudio. Un problema a superar.

A ello se suma, continúa el trabajo, que "el concepto de alimentación saludable genera cierta confusión entre los adultos mayores, puesto que tienden a asociar más fuertemente los alimentos saludables con la idea de comer solo ensaladas y en cierta medida poner restricciones a la vida".

Junto con ello, la pérdida del gusto -de sentir los sabores salados y dulces- hace que muchas veces aumenten las dosis de la sal y el azúcar, lo que promueve la hipertensión o diabetes, o las empeora. Además, terminan inclinándose por comer más pan o galletas. "Por ello, la incorporación de las especias y otro tipo de aliños es fundamental, así como la disminución del azúcar y la desaparición de las grasas saturadas de la dieta", dice Paulina Sazo.

Como solo el 19% de los adultos mayores declara realizar actividad física, es crucial el consumo de proteínas para frenar la pérdida de masa muscular. Si lo ideal para un adulto es consumir 0,8 gr de proteínas por kilo de peso corporal al día, en los adultos mayores ese número se eleva a 1 gr, y en quienes padecen de sarcopenia (o pérdida de masa muscular), aumenta hasta los 1,5 gr. La preferencia debe decantar por las carnes blancas.

Los huevos tampoco se deben dejar de lado. Según detalla el estudio, desde 2013 las guías alimentarias australianas recomiendan su consumo diario para los mayores. También deben aumentar la ingesta de ácidos grasos omega 3 para protegerse de problemas cardiovasculares, diabetes y la declinación cognitiva. El salmón, la linaza, la chía y las nueces son una buena fuente de ellos.

Chile tiene el desafío de desarrollar una industria alimentaria potente para este segmento, advierte Paulina Sazo. "Alimentos con ingredientes funcionales como proteínas, fibras, omega 3 y calcio son necesarios para contrarrestar el problema de la baja en la absorción de nutrientes en los adultos mayores".

Publicado en: 
El Mercurio por Lorena Guzmán