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Publicado el

14 de Mayo de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons  / www.commons.wikimedia.org
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.commons.wikimedia.org

"¿Y qué puedo comer entonces?" es una frase que oye cada vez con más frecuencia en los pasillos de los supermercados. En las últimas semanas se han multiplicado los productos que llevan un octógono negro con la frase "alto en" para indicar que su contenido sobrepasa los límites de azúcar, grasas saturadas, calorías y sodio establecidos por el Ministerio de Salud, cuando corresponde, y con ello han aumentado las dudas al momento de elegir entre uno u otro producto.

La nueva rotulación es una de las disposiciones de la ley de Etiquetado de Alimentos, que entra en vigencia el 27 de junio. Y aunque falta más de un mes para esa fecha, la industria ya se está adecuando al cambio. Y junto a ellos, también los consumidores.

"Entonces no podemos comer ninguna galleta", le reclama un hombre a su mujer, en medio del pasillo de golosinas de un supermercado de Vitacura. Ese es quizás uno de los lugares de los supermercados donde más se nota el cambio, pues la mayoría de los productos que se ofrecen allí empieza a lucir el octógono negro.

Algo similar ocurre con los cereales, especialmente aquellos dirigidos a niños. "No puedo creer que sean tan tóxicos", dice Manuel Arratia mientras observa los "alto en azúcar" y "alto en calorías" en la mayoría de las cajas. "El problema -agrega- es que uno no sabe qué puede comer, porque no hay muchas opciones que sean saludables y atractivas para los niños".

Las sorpresas

El aterrizaje del nuevo logo ha llamado especialmente la atención de aquellos consumidores acostumbrados a buscar alimentos saludables.

"Hay un montón de galletas, cosas para picar, que yo compraba para reemplazar las típicas papas fritas porque creía que eran más sanas y resulta que no lo son. Mi marido es diabético y por eso yo siempre andaba mirando la información nutricional, pero igual cosas que compraba están altas en calorías o en sodio", dice María Inés Arranz.

Es una sorpresa porque incluso en los pasillos "saludables" o de "productos light " que tienen algunos supermercados están comenzando a proliferar las etiquetas negras. Incluso se dan paradojas como que alimentos que en su envase promocionan tener una baja cantidad de calorías llevan la etiqueta "alto en calorías".

Así las cosas, "está difícil elegir", opina Cristina Sánchez, mientras se pasea con su carro en un supermercado de Lo Barnechea. El problema, explica, "es que uno tenía la idea de que algunas cosas eran saludables porque eran bajas en azúcar, pero resulta que tienen mucho sodio. O son bajas en calorías, pero tienen mucha azúcar. ¿A qué se le hace caso? Si igual uno tiene que comer".

Es el mismo problema al que se enfrenta Ana Josefa Riquelme. Cuenta que la semana pasada visitó a una nutricionista "y me dijo exactamente qué productos tengo que comer, incluso de qué marca. Y resulta que ahora los busco y tienen la etiqueta negra".

Comprar o no comprar

El dilema que enfrentan los consumidores es comprar o no uno de aquellos alimentos que llevan etiquetado negro. "Yo creo que está bien que tenga el logo, porque así uno sabe lo que está comiendo, pero no creo que deje de comprarlos. Si no, casi no podría comprar nada", dice Ana María Arranz.

Coincide Ana Josefa Riquelme: "La información nutricional que había hasta ahora era tan chica y se entendía poco. Esto es más claro, pero son tantas las cosas que tienen la etiqueta negra que es imposible no comprarlas. Yo creo que lo importante es comer a conciencia".

Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas, dice que "la ley representa un desafío, porque más allá de tener las etiquetas se necesita educación. No se trata de dejar de comer todo lo que tiene la etiqueta negra. Se trata de aprender a comer y eso a la gente hay que enseñárselo en escuelas, en consultorios".

Cómo leer la etiqueta

El Ministerio de Salud tenía planificado que junto con la ley se lanzara una campaña informativa para explicarle a la gente cómo interpretar el nuevo etiquetado, pero como la industria comenzó a ofrecer los productos con las nuevas etiquetas antes de lo estipulado, esa campaña podría ser adelantada.

De todas maneras, la jefa del departamento de Alimentos de la cartera, Lorena Rodríguez, explica que "cuando una persona tenga enfrente los productos, mientras menos sellos tenga, será mejor. Y si hay uno de la misma clase sin sello, ese es mejor que el que tiene sello".

Rodríguez enfatiza en que la norma apunta "a cambiar la dieta hacia productos con menos adición de azúcares, sodio y grasas saturadas y, por lo tanto, menos calorías", pero que comer solo aquellos alimentos que no tienen el logo negro no es sinónimo de una dieta para bajar de peso.

"Vamos a comer alimentos con mejor composición nutricional, pero eso no quiere decir que podamos comerlos en grandes cantidades", concluye.

Proveedores acusan que supermercados retirarán sus productos desde el 1 de junio

Un largo "tira y afloja" ha sido para productores y supermercados la discusión sobre cómo incorporar el nuevo etiquetado en sus locales. Luego de que Contraloría definiera que el 27 de junio todos los productos que estén a la venta deberán contar con el nuevo etiquetado, los supermercados definieron fechas tope para recibir los productos con los envases actuales (que en el caso de algunas grandes empresas, como Walmart, ya ocurrió, el pasado 30 de abril).

Un nuevo capítulo ocurrió esta semana, cuando los proveedores de alimentos aseguraron que se les advirtió desde las compañías supermercadistas que los productos sin la nueva advertencia que no hayan sido vendidos al 1 de junio comenzarán a ser sacados de circulación y devueltos a los productores, como pérdidas para estos últimos.

Fuentes cercanas a los supermercados no desmintieron esta información, pero descartaron que se trate de una situación masiva, pues afirmaron que la mayoría de los proveedores ya está incorporando las imágenes de advertencia en sus envases.

Sin embargo, la coexistencia de ambas etiquetas durante las próximas semanas hará más confusa la situación. El consumidor no podrá determinar si un producto no tiene la etiqueta porque no la ha incorporado o porque no excede los límites de nutrientes que regula la nueva ley. Así lo admite desde el Minsal Lorena Rodríguez, quien afirma que "hoy la gente lo tiene que tomar con un poquito más de flexibilidad, porque solo tienen sello algunos alimentos. Pero eso no será así desde fines de junio".

 

Publicado en: 
El Mercurio por Nadia Cabello y René Olivares