Publicado el

30 de Julio de 2016
Bajo licencia Creative Commons / www.pablomirlo.files.wordpress.com
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Expertos explican que menores no sólo deben procurar comer sano, sino que también en las porciones justas. Niños de 12 años, por ejemplo, no deben comer más de dos panes diarios y para un menor de cuatro años, medio plátano ya es una porción de fruta.

Aunque se trate de niños, no es un juego. En Chile, el 34% de los niños menores de seis años tiene sobrepeso u obesidad. Razones hay varias pero la falta de actividad física junto al tamaño de las porciones y “el picoteo” durante el día explican buena parte de esta realidad. 

Desde que los niños comienzan a incorporar alimentos sólidos a su dieta es necesario fijarse en las porciones que se les da.

Según la pediatra y nutrióloga de Clínica Las Condes, Ximena Raimann, el menú diario de los niños depende del tamaño de cada uno, su estado nutricional y la actividad física que realicen, pero hay pautas generales que se pueden revisar para tener una idea y prevenir el exceso de peso.

Por ejemplo, el desayuno recomendado de un preescolar entre los dos y los tres años debe incluir una taza de leche descremada o semidescremada de 200 o 250 cc, sin azúcar ni endulzantes y un cuarto de marraqueta con palta o jamón de pavo (un solo ingrediente). Entre los cuatro y cinco años, se puede aumentar el pan y comer media marraqueta (un diente), explica Raimann. Ahora, si al desayuno incorpora un cuarto o una taza de cereales no azucarados, este reemplaza al pan.

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Raimann agrega otro dato: “A partir del año, se les debe incorpora la ensalada cruda para hacerles  el hábito. Cerca de los cuatro o cinco años, esa ensalada debe equivaler a una taza al almuerzo y comida, junto a ½ taza o ¾ de arroz, fideos o papas y un trozo pequeño de carne, pollo o pescado”, explica.

Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile y académico de la U. San Sebastián explica que en el caso de la carne, en general, el tamaño de la porción de un menor de 10 años es la mitad de la de un adulto. Si para el adulto se recomienda un trozo de pollo de hasta 150 gramos, para el menor debe ser entre 60 y 70 gramos, similar a la mitad de la palma de la mano de un adulto.

También recomienda tener especial preocupación por la cantidad de azúcar. “Un niño de ocho a 10 años debiera consumir en promedio 1.500 calorías. Eso es 18 gramos de azúcar, algo así como tres cucharaditas agregadas de azúcar al día. Pero un vaso de bebida sobrepasa esa cantidad, con tres yogurt llega al límite, y si se come un paquete de galletas chico, ya lo pasó”, explica.

Sobre la fruta, el nutricionista comenta que otro error común es pensar que un plátano es una porción, pero en realidad medio plátano ya es una porción de fruta. Como recomendación general, plantea que la comida se debe servir en platos más pequeños y no en los grandes que no caben en el microondas.

Diferencia de género

Niños y niñas no pueden comer lo mismo, porque el gasto energético que tienen ellas es menor.

Durán recuerda que Chile es el segundo país más consumidor de pan en el mundo tras Alemania y los niños no escapan a esta costumbre. “Entre los seis y los ocho años, los niños deben comer entre una, y una y media marraqueta al día, es decir, dos o tres dientes. Pero las niñas deben comer menos. Para niñas de esta edad, es suficiente con una marraqueta”, dice. Esta recomendación es válida siempre y cuando se trate de niños que tienen una actividad física de ligera a moderada, por lo que si además son sedentarios, la porción se debe reducir.

La diferencia entre géneros continúa cuando son adolescentes. Si la recomendación para un hombre es de dos marraquetas al día, para la mujer es de 1 ½.

Para evitar que coman entre comidas, Raimann insiste en que es importante ingerir toda la comida en el horario que corresponde. “Si no se comen la manzana de postre, llegarán a la once con más hambre y probablemente no se comerán uno, sino dos panes”, dice la especialista.

 
Publicado en: 
La Tercera