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02 de Septiembre de 2015

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Infografía: Rodrigo Valenzuela, La Tercera
Infografía: Rodrigo Valenzuela, La Tercera

Chilenos consumen 289 cc diarios, y en el último quintil supera el medio litro según estudio. Investigación también determinó que se gastan más de 12 mil pesos mensuales en este ítem.

Si en 1960, el 37% de los menores de cinco años estaba desnutrido, hoy la cifra no supera el 2% según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO en inglés).  Peor aún, la cifra de menores obesos es de 9,5%(sin considerar los que tienen sobrepeso).

El fenómeno no se limita a los niños: siete de cada 10 chilenos tiene sobrepeso u obesidad, según cifras de la última Encuesta Nacional de Salud.

¿Qué ocurrió? Una de las principales causas de ese incremento se atribuye al mayor consumo de bebidas azucaradas y jugos procesados. Así lo establece un estudio del Centro de Estudios Avanzados de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. de Playa Ancha, y el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (Inta), de la U. de Chile, que concluye que el consumo diario de bebidas se incrementó de 116 cc diarios a 289 cc per cápita (151%) entre 1987 a 2007. El alza significó además un aumento de 224% en el gasto de los hogares nacionales en este tipo de alimentos.

La investigación comparó el consumo de lácteos, bebidas azucaradas y jugos procesados a nivel de hogar en ese periodo sobre la base de los datos de las Encuestas de Presupuestos Familiares (EPF) (IV; V y VI), que considera todos los gastos de alimentos y bebidas realizados en el mes por hogar. Para evaluar el consumo de lácteos se consideraron las guías alimentarias de Chile y las recomendaciones internacionales de calcio y azúcares para adultos.

El estudio analizó el total de los hogares y al Quintil II (QII) y Quintil V (QV), como representativos de los sectores de menores y mayores ingresos del Gran Santiago, en el no se tomó  en cuenta el consumo en restaurantes, o colaciones de colegios o menú en trabajos.

Una vida más dulce

Las prioridades en la dieta de los hogares chilenos se transformó radicalmente en  dos décadas. El estudio señala que si en 1987 los tres primeros gastos de alimentos dentro del hogar estaban los ítems pan y cereales (22,8%), carnes (20,4%) y lácteos (8,2%), para 2007 cambió a 18,5% para pan, 16,7% carnes y 8,4% para bebidas y jugos procesados. 

El consumo diario de bebidas para cada grupo pasó de 397 cc a 530 cc per cápita en el QII (347%) y de 289 cc a 505 cc per cápita en el QV (153%).  Para el QII el aumento en el gasto fue de 301%, mientras que para el QV, 148%. 

Para Mirta Crovetto, nutricionista, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. de Playa Ancha, y una de las autoras del estudio, todos estos cambios en los hábitos de consumo explican en parte el alza en los índices de obesidad en todas las edades. “Se asocian el alto consumo de bebidas y jugos a la obesidad ya que contienen gran  cantidad de azúcares agregados de alto índice glicémico, es decir, elevan el azúcar de la sangre en forma muy rápida provocando sensación de hambre lo que hace que se consuman más, pero no tienen poder saciante por lo que puedes consumir grandes cantidades de azúcar en poco tiempo”, explica.

El consumo de azúcares en estos productos ya sobrepasan las recomendaciones diarias de la Sociedad Americana del Corazón, dice Crovetto. “Si agregamos los azúcares que están en los productos de pastelería, dulces y chocolates la situación es seria”, alerta. 

Las razones de este aumento, podrían explicarse, señala la decana, por la influencia de la publicidad alimentaria en los medios de comunicación. “En especial la TV, que incentiva a consumir, gastar, comprar estos productos asociándolos a elementos de confort y status. Además, en nuestro país se ha desincentivado el consumo de agua potable, conjuntamente con la incorporación de las bebidas y jugos como acompañante en todo tipo de alimentación”. 

Pocos lácteos

El estudio también alertó de un alza en el consumo diario de lácteos, que  se incrementó de 171 cc a 280 cc per cápita (64%). Pese al aumento, el alza aún no cubre la recomendación mínima de tres porciones de lácteos al día en ningún grupo económico. Y consumir lácteos, dice Crovetto, es invertir tempranamente en salud. “Se requiere ordenar los gastos y priorizar la inversión temprana en salud a través de una alimentación más sana. Ojalá las personas tomen conciencia de esta realidad y pongan sus recursos en beneficio propio mejorando sus prácticas alimentarias”, dice la experta.

 

Publicado en: 
La Tercera por Paulina Sepúlveda

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