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27 de Octubre de 2015
Foto: AFP, El Mercurio
Foto: AFP, El Mercurio

En su reunión anual en Lyon, Francia, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) determinó que existe "evidencia suficiente" para considerar que el consumo de embutidos o fiambres causa cáncer colorrectal. Una asociación más débil la tendría con el cáncer de estómago.

El panel de 22 miembros que conforman este organismo dijo además que el consumo de carnes rojas probablemente produce cáncer de colon, aunque la evidencia en este caso es "limitada". Más débil aún es la asociación con cáncer de próstata y de páncreas.

De esta manera, las carnes procesadas que incluyen salames, salchichas, charqui, jamones, pastrami y prietas, quedaron clasificadas en el Grupo 1 de riesgo, junto al tabaco y al asbesto. Pero que estén en el mismo grupo "no significa que sean igualmente peligrosos", aclara la IARC. Comer a diario 50 gramos de embutidos aumenta 18% el riesgo de cáncer de colon.

En tanto, las carnes rojas que consideran vacuno, caballo, cerdo, cordero y cabra fueron integradas al Grupo 2A, como "probablemente" productoras de cáncer en humanos, ya que la evidencia en este caso es menos concluyente. Se necesita comer 100 gramos de esta carne a diario para incrementar en 17% el riesgo de tumor de colon.

"Los resultados confirman las recomendaciones de salud pública actuales, que llaman a limitar el consumo de carne", dice Christopher Wild, director de la IARC.

Factor de segunda línea

Esta evidencia existe desde hace años, y hay que aclarar que no es el factor principal de riesgo para estos tumores. "Los factores más importantes que aumentan el riesgo de cáncer es la obesidad, el alto consumo de sal, la falta de actividad física y el bajo consumo de fibra", dice la doctora Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud. "Las carnes rojas y procesadas son factores de segunda línea".

En su opinión, es importante educar a los niños sobre lo que significa una alimentación sana, es decir, aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y pescado. Por otra parte, es importante cambiar el entorno, lo que se le ofrece al menor. "El niño puede saberse de memoria el discurso de la alimentación sana, pero si la oferta atractiva, colorida y entretenida de comida no es saludable, va a terminar consumiendo eso", advierte.

La doctora Rodríguez dice que Chile no es un gran consumidor de carnes rojas, aunque es importante que "la gente disminuya su consumo y evite las carnes procesadas".

La doctora Marina Becerra, gastroenteróloga de Clínica Dávila, advierte que "en Chile el cáncer de colon se ha duplicado en los últimos 10 años". Aunque esto es influido también por el sedentarismo, la obesidad, el alcohol y el cigarrillo.

La comida rápida, el consumo de grasas saturadas y , en general, una alimentación similar a la estadounidense estaría detrás de este aumento de tumor de colon en el país, según la doctora María Elena Molina, jefa de la Unidad de Coloproctología de la Red Salud UC.

La forma de cocinar la carne también incide en este problema, según el doctor Jorge Gallardo, oncólogo de Clínica Alemana. "La costumbre de calcinar la carne que tienen algunas personas produce sustancias químicas que dañan la salud", dice.

En Uruguay, donde se registra una de las mayores cifras de consumo de carne per cápita del mundo, el presidente de la Unión de Vendedores de Carne, Hebert Falero, defendió la forma "natural" en que se cría el ganado en ese país, a cielo abierto y sin suministro de hormonas, lo que no pondría en peligro la salud.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina