Publicado el

24 de Octubre de 2016
Chile Vive Sano
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Como ya es tradición, los viernes en la noche las pizzas lideran el menú en la casa de la familia de María Paz Carvajal. Junto a su marido, Bill Bocic, y sus tres hijos -Bastián (12), Matilda (9) y Benjamín (8)-, eligen juntos los ingredientes y después una película para acompañar la comida.

"Hacemos hartas cosas en familia. Jugamos juegos de salón, el otro día desempolvamos el VHS de nuestro matrimonio y se lo mostramos a los niños y también revisamos unas diapositivas que encontramos de cuando ellos eran chicos", cuenta María Paz, para quien hacer de la casa un lugar entretenido y estimulante siempre ha sido primordial.

El tiempo que se dedica a compartir en el hogar es más importante de lo que muchos piensan. Así lo demostró un reciente estudio de la Universidad de Baylor, en Texas, EE.UU. Después de analizar las respuestas de 800 padres y sus hijos, la investigación concluyó que pasar tiempo de calidad en cualquier contexto -en la casa, un paseo al cerro o en un viaje a la playa- es importante y contribuye al bienestar familiar. Sin embargo, el compartir en el hogar es la mejor y más eficaz forma de fomentar la felicidad en la familia.

"A veces parece que la única manera de pasar un tiempo agradable junto a la familia es haciendo algo nuevo y diferente, como tomando vacaciones y escapando de la rutina diaria", explica a "El Mercurio" Karen Melton, especialista en relaciones familiares que lideró el estudio.

"Pero creemos que cuando el cerebro está concentrado en procesar la información que brinda un nuevo ambiente, como el conocer un lugar nuevo, queda menos energía y espacio mental para enfocarse en los lazos familiares", añade Melton.

Estar ahí

No hay que confundir el tiempo en la casa con el tiempo en familia. Que cada uno esté en su pieza viendo televisión significa que todos están bajo el mismo techo, pero no compartiendo unos con otros. Por lo mismo, Melton habla de "tiempo de calidad", que se refiere a pasar momentos que generen bienestar y goce a todos los integrantes de la familia.

"Lo más importante de estas instancias familiares recreativas, más allá de dónde se realicen, es que haya un involucramiento emocional. Estar disponible y presente para el resto", advierte Carolina Altimir, psicóloga e investigadora del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap).

Mostrarse físicamente disponible para el resto, dejando de lado el celular y otras distracciones, también es clave, asegura Francisca Puga, directora de Triple P (Programa de Parentalidad Positiva).

A la hora de elegir las actividades para compartir con la familia, las especialistas enfatizan que no hay reglas. Si bien hay algunas que implican más interacción que otras, ver un programa de TV y comentarlo puede generar tanto goce como cocinar en grupo; todo depende de qué tan conectadas entre sí estén las personas. "Para algunas familias puede ser comer juntos, para otras una noche de películas o hacer galletas. Lo importante es que sea interesante y estimulante para todos", aconseja Melton.

El refuerzo de la autoestima es uno de los principales beneficios que trae el compartir en familia, ya que sus miembros se sienten valorados, dice Puga. "También se genera más confianza y se disfruta del placer que esto conlleva", agrega.

Sin embargo, darse el tiempo no es tan fácil como uno quisiera. "Hay que marcar y reservar espacios para la familia porque si no la vida te lleva", reconoce María Paz. Para ella, el poder conocer a sus hijos en distintas facetas, sus gustos y personalidades, es la principal ventaja de compartir.

"Uno lee estudios y recomendaciones, pero se pregunta '¿en qué minuto lo hago?'". No hay que ponerse tantas expectativas ni complicarse tanto. A veces estar disponible para el resto durante ratos cortitos, pero muchas veces, puede ser más valioso que estar todo la tarde acostada en el suelo jugando", concluye Puga.

Publicado en: 
El Mercurio