Publicado el

29 de Octubre de 2016
Chile Vive Sano
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Las calcetas de lana abrigan, abrigan mucho, pero pueden ser nefastas para salir de excursión. Es un error común entre los aficionados al trekking y al senderismo preocuparse de todo menos de este detalle.

La muerte de Vicente Charpentier y de Joaquín Castillo, dos universitarios que se perdieron en el cerro Provincia y cuyos cuerpos aparecieron el miércoles pasado, volvió a poner en un lugar importante el tema de la seguridad y de la preparación de los aventureros. Aunque sea un paseo a la precordillera, se trata de un lugar agreste que puede cambiar las condiciones de un momento a otro y convertirse en tragedia.

Para los que entienden de la indumentaria y de las precauciones que deben tomarse, la primera recomendación es no confiarse. La segunda suena obvia, pero la repiten siempre: se debe planificar la ruta, verificar las condiciones climáticas y avisar siempre por dónde y cuándo se realizará un determinado recorrido, hora de llegada y con quiénes se realiza.

Estado del tiempo

Alejandra Hiriart, technical manager de The North Face Chile, es escaladora y corredora de cerros. Participó en el Endurance Challenge, la competencia que habían ido a mirar Joaquín y Vicente cuando se perdieron. "Independiente de que sea una caminata de un par de horas, tienes que tener la información del tiempo y estar preparado para cambios grandes. Puedes partir con un día bonito, pero terminar con tormenta y sin poder ver a más de un metro de distancia. Es peor cuando estás en altura", dice Alejandra.

David Valdés, director ejecutivo de Andes Handbook (www.andeshandbook.org), recomienda una aplicación que muestra por coordenadas exactas el estado del tiempo. Se llama WindGuru y además informa la previsión de la velocidad del viento, que cambia cada tres o cuatro horas. También sugiere salir temprano en la mañana, para aprovechar al máximo la luz y no quedar muy cerca de la oscuridad en caso de accidente.

Nicolás von Graevenitz, gerente de canal de Andesgear, recomienda además "considerar siempre el peor escenario. Nosotros no ponemos todas las reglas, estamos expuestos a la naturaleza. Subir al cerro empieza antes de ir al cerro".

Ropa y apoyos

La indumentaria es clave, sobre todo para protegerse de la lluvia y el viento. Alejandra Hiriart recomienda tres capas. "La primera va pegada a la piel, debe ser sintética, para alejar la humedad y mantenerse confortable y seco. Hay materiales tecnológicos para eso; cada marca tiene su primera capa", explica. Las poleras deben ser ojalá manga larga (hay manguillas también) y con protección UV. La segunda capa es térmica, depende de la actividad a realizar. "Si vas al Pochoco en verano, sirve una capa liviana o polar delgado, de fibra sintética, pero para una expedición más grande, una chaqueta de plumas. La chaqueta de fibra también da abrigo", agrega.

La tercera capa es la que protege de la lluvia y del viento. Puede ser una chaqueta delgada. Las de última tecnología pesan no más de 300 gramos, cuenta Nicolás von Graevenitz. Lo que hay que evitar, y acá la opinión es unánime, son las prendas de algodón, incluyendo sostenes y calzoncillos. El algodón es como una esponja que atrapa la humedad y el expedicionario terminará mojado, incómodo y hasta con heridas en la piel. Además, con ropa mojada se pierde más calor que desnudo. La ropa, para que dure, no se lava con cualquier detergente y tampoco se seca al sol.

Los calcetines de algodón o de lana hay que olvidarlos para salir al cerro. El pie sufre con la humedad, la piel se pone blanda y pueden producirse ampollas. El calzado debe tener buen agarre y soporte del pie para no torcerse. No se debe secar en una fogata, porque se deforma, y es un mal hábito comprar un par de números más grandes.

Bastones de apoyo hay entre los $5.000 y los $50.000 y sirven. Es bueno además un gorro, una mochila de 20 o 30 litros máximo, guantes, y no están de más las mantas de supervivencia de color plateado. Son baratas, sirven para pedir ayuda, protegerse del frío y no hacen bulto. Se puede sumar linterna de cabeza, saco de dormir y una colchoneta que aísle del frío y la humedad del suelo.

Agua y comida

Es imprescindible el agua, porque si uno se deshidrata es más factible el enfriamiento, y alimento liviano en peso. "El que sabe", cuenta Alejandra Hiriart, "mide exactamente las calorías que necesita de acuerdo a su peso". El frugelé, las barras o los chocolates con maní son snacks recurrentes en aventureros. Alejandra, por ejemplo, sabe que necesita tener 750 ml de agua cada 10 kilómetros y calorías cada diez minutos. Los tres expertos recomiendan nunca ir con lo justo, sino ser previsores y llevar un poco más.

Publicado en: 
El Mercurio porFederico Grünewald