Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

01 de Marzo de 2017

Temática

Chile Vive Sano
Chile Vive Sano

Vuelta al trabajo, a clases, a las deudas, el calor, los tacos y la rutina del año. Una serie de factores se unen para que marzo no sea un mes sencillo para muchos chilenos y, con eso, el relajo obtenido en vacaciones se desvanezca más rápido de lo que se quisiera. En cambio, la ansiedad, el cansancio y el estrés parecen aumentar.

"Es demasiada la carga en marzo; por un lado se terminaron las vacaciones y se juntan una serie de responsabilidades y rutinas, como levantarse temprano, trasladarse y rendir en el trabajo o los estudios", comenta José Luis Rojas, psicólogo del centro Hipnosalud.

Por eso, tratar de organizarse y mantener el control es fundamental, según los especialistas. Un buen dormir, alimentarse sano, realizar ejercicio, dosificar las tareas y no postergar el tiempo libre ayudan a esa misión.

"Hay que tomárselo con calma la primera semana", sugiere Rojas. Tanto a nivel personal como familiar: "La ansiedad que genera la vuelta al trabajo o a clases produce una sinergia especial; la ansiedad de los niños afecta a los papás, y viceversa".

Para eso, conviene ir adecuando horarios de sueño y planificar tiempos de salida.

"Hay que acostarse más temprano y tratar de dormir unas ocho horas cada noche", dice la doctora Evelyn Benavides, neuróloga y especialista en medicina del sueño de la Clínica U. de los Andes. "Dormir bien contribuye a una disminución del estrés diario, además de ayudar a un mejor rendimiento y ánimo".

El problema es que los chilenos -dicen los expertos- tienen una mala higiene del sueño: se quedan hasta tarde frente a una pantalla -TV, computador, celular-, no respetan horarios y duermen menos de lo recomendable.

Un sueño poco reparador, precisa Benavides, se asocia a cuadros de irritabilidad, falta de concentración y mal humor, además de disminuir el bienestar físico y mental.

Respirar profundo

Por eso, junto con dormir y levantarse todos los días a la misma hora y evitar ver televisión o usar el computador en la noche, se recomienda no consumir alcohol, café o bebidas cola más allá de las cinco de la tarde.

"La gente se da cuenta de que lo está pasando mal en el día, pero no lo asocian a lo que pasa en la noche. Puede que sientan que duermen, pero no siempre es un sueño reparador", precisa.

Respetar horarios de alimentación también ayuda a que el cuerpo no sufra un estrés innecesario a causa del hambre.

"Durante las vacaciones se altera la rutina, y una de las primeras cosas que hay que hacer es volver a ordenar los tiempos de comida. No saltarse el desayuno y comer algo liviano cada tres horas -como colaciones a base de frutas o lácteos descremados-, entre comidas, es útil para acostumbrar al cuerpo", explica Cecilia Benavides, nutricionista de la Clínica Indisa.

Evitar el hambre también ayuda a no caer en la tentación de comer alimentos por ansiedad. "Cuando uno se estresa, tiende a buscar alimentos que dan placer, que suelen ser cosas poco saludables".

A la hora de almuerzo y en la cena -sugiere la nutricionista- hay que privilegiar verduras y ensaladas, guisos o cremas; así como pescado, pollo o pavo; en cambio, conviene moderar el consumo de arroz, fideos y papas.

"Aprovechar la hora de comida para conversar en familia produce un efecto protector en muchos ámbitos y ayuda a despejar la mente", agrega Rojas.

Algo similar se puede hacer al salir a caminar o ir a la plaza, aprovechando que el tiempo aún lo permite, indica el psicólogo. Es una instancia que da relajo y, además, funciona como un ejercicio.

El concepto de "pausas activas" durante el día debe transformarse en un hábito, dicen los especialistas. Esto implica realizar pequeños ejercicios o movimientos en el lugar de trabajo, o tratar de caminar al menos 30 minutos durante el día. Bajarse una o dos paradas antes del trabajo o la casa, por ejemplo, ayuda a cumplir esa meta.

Y dedicar tiempo a meditar o, simplemente, a respirar en forma profunda y serena durante breves lapsos diarios -incluso durante unos minutos en un taco- contribuye al bienestar mental.

"El estrés se asocia a una respiración corta, rápida; la persona se hiperventila y se agota -explica Rojas-. En cambio, respirar profundo ayuda a conseguir calma".

Publicado en: 
C. González, El Mercurio