Publicado el

25 de Septiembre de 2015
Fuente Foto: EFE
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Trucos para reducir la ingesta:

Ni pastilla mágica, ni dieta milagrosa. No existe ninguna fórmula para bajar de peso fuera de comer sano respetando horarios, servirse porciones adecuadas y hacer ejercicio. Sin embargo, hay algunos trucos para comer menos cuando se está ante un plato de comida.

Uno de los más importantes es apagar el televisor y el computador al momento de comer, de lo contrario no se tiene conciencia de la cantidad que se está ingiriendo. "Lo peor es echarse frente a la tele a comer solo. Lo recomendable es hacerlo en grupo y conversar, para comer más lento y digerir mejor", aconseja María José Escaffi, nutrióloga de Clínica Las Condes.

Relajarse antes de sentarse a la mesa es otro buen consejo. "El estrés nos lleva a comer más; hay gente que come porque tuvo un mal día. Hacerlo rápido y estresado es lo peor, porque no pones atención a lo que ingieres y se van perdiendo las señales de saciedad en el cerebro", dice Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile.

Elegir alimentos que obliguen a masticar más y no estar todo el rato con el tenedor en la mano ayudan a comer más lentamente.

"Tomar un vaso de agua antes de cada comida permite sentir mayor saciedad y además hidratarse mejor. Aunque esa sensación dura un rato. Las proteínas son las que nos hacen sentir satisfechos por más tiempo", advierte Andrea Valenzuela, nutricionista de Clínica Alemana.

Ser el chef

El cocinar la propia comida es otro de los trucos para reducir el apetito. "Cuando vas a un restaurante, te sientas y está todo listo, te lo comes todo. Si tú lo cocinas y vas probando, comes menos después", dice Escaffi.

Sentir el aroma de la comida también ayudaría. Según un estudio publicado en la revista Flavour, las personas que se tomaban el tiempo de percibir el aroma de los alimentos antes de ingerirlos, comieron entre 5% y 10% menos.

Llevar los platos ya servidos a la mesa es otra de las estrategias. Esa es la forma, dicen los especialistas, de planificar cuánto se va a comer y no existe la tentación de servirse más.

Tampoco hay que descuidar la elección de la vajilla. "Hay que comer en los platos adecuados, ya que los que se usan hoy en día son tan grandes que ni caben en el microondas", dice Durán. "También hay que elegir vasos más chicos y no comprar esas bebidas de tres litros, porque cuesta medirse".

 

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El Mercurio por Andrea Manuschevich