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04 de Septiembre de 2016

Temática

Foto: Chile Vive Sano
Foto: Chile Vive Sano

Aunque los genes son importantes y tener antepasados longevos puede ser un buen predictor de que se pasará un tiempo importante en este planeta, diversos estudios científicos muestran qué factores de la personalidad y ambientales tienen un peso importante no solo en la cantidad de años que se vivirá, sino en la calidad de vida con que estos se celebren.

Acercarse a la familia.

Aunque a la familia no se la elige, tenerla cerca es una buena apuesta. Tras pedir a casi 3 mil personas de 57 a 85 años que listaran a sus cinco personas más cercanas y cuán estrecha era su relación con ellas, investigadores de la U. de Toronto (Canadá) detectaron que quienes tenían a más familiares en su red o eran más cercanos a ellos tuvieron 6% de posibilidades de morir en los siguientes cinco años, comparado con 14% de los que no se sentían cercanos a familiares. Tener muchos amigos cercanos no hacía mayor diferencia.

James Iveniuk, líder del estudio, presentado la semana pasada en la Reunión Anual de la Asociación Sociológica Americana, señala que "los familiares pueden ser estresantes o molestos, pero igualmente dan apoyo, incluso en circunstancias más complicadas de las que pueden enfrentar los amigos".

Ser consciente y ordenado.

El Proyecto Longevidad, un estudio de la U. de Stanford que siguió por 80 años a un grupo de 1.500 niños desde los 11 años hasta su muerte, determinó que aquellos con personalidad donde predominaba el ser consciente ( conscientiousness ) vivieron más tiempo. Se trata de personas más ordenadas, meticulosas, conscientes de los deberes y autodisciplinadas.

"En general, lo que prima es que tienen un mayor nivel educacional, por lo que son personas que toman decisiones más apropiadas sobre su salud, tienen acceso a más información y más conciencia de los factores que influyen en una mejor calidad de vida y salud", dice el doctor Christian González, director de GERO (Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo).

De hecho, el estudio mostró que tenían estilos de vida más saludables, no fumaban ni bebían en exceso, seguían las indicaciones médicas y se involucraban en relaciones sentimentales, laborales y de amistad más sanas.

Tener un gemelo.

Si tiene un gemelo idéntico, junte muchas velas de cumpleaños. Investigadores de la U. de Washington analizaron el Registro Danés de Mellizos, que registra a todos los gemelos y mellizos nacidos en ese país entre 1870 y 1900 y sus causas de muerte. Hallaron que los gemelos idénticos (monocigotos) tenían una mayor sobrevivencia en todos los grupos de edad, comparados con los mellizos y con la población general danesa.

David J. Sharrow, coautor del estudio, publicado en mayo en la revista PLoS One, dice a "El Mercurio" que no hay un factor genético o biológico involucrado. "Creemos más bien que es el vínculo entre ellos lo que les da una ventaja en su sobrevivencia". El conocimiento de su gemelo y el cuidado mutuo que se prodigan, dice el estudio, reduce "las conductas de riesgo, proporciona asistencia emocional o material en tiempos de estrés y promueve conductas que mejoran la salud".

Levantarse y andar.

Hacer ejercicio no basta. También hay que pararse. Un estudio australiano con más de 222 mil personas, publicado en la revista Anales de Medicina Interna en 2012, determinó que los adultos que pasaban sentados entre 8 y 11 horas al día tenían 15% más posibilidades de morir por cualquier causa al cabo de tres años, en comparación con los que se sentaban menos de cuatro horas diarias. "Estar sentado no exige el trabajo de ninguna musculatura. Y cuando se pasa más de 1,5 horas en esta posición, el organismo comienza a liberar factores dañinos para la función del metabolismo", dice la doctora Sandra Mahecha, directora del programa Senior Fit de Clínica MEDS. Además de sentarse menos, la experta sugiere pararse y moverse cada hora y media, por al menos cinco minutos. Y, agrega, hacer actividad física media hora al día prolonga la vida y hace envejecer en forma más saludable. "Nunca es tarde para empezar, incluso si es después de los 60 habrá beneficios para la salud".

Llegar a los 100.

Aunque no es posible saber cuánto se vivirá, el Estudio de Centenarios de Nueva Inglaterra -que estudia a personas que han pasado el siglo de vida- entrega algunas pistas para saber si es probable sumarse a este selecto grupo. Los centenarios casi siempre son delgados, manejan el estrés mejor que la mayoría de las personas, muchas mujeres han tenido hijos después de los 35 o 40 años en forma natural y 50% tiene familiares de primer grado muy longevos, lo que da cuenta de un factor genético común.

Publicado en: 
El Mercurio por Paula Leighton