Publicado el

18 de Mayo de 2017

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Bajo licencia Creative Commons / Flickr Dubravko Soric
Bajo licencia Creative Commons / Flickr Dubravko Soric

Cuatro millones de hipertensos caminan por las calles de Chile. En otras palabras, un 27% de los mayores de 15 años presentan esta condición.

El problema es que, al ser una enfermedad silenciosa, uno de cada tres hipertensos no sabe que tiene este problema. Y de quienes conocen su diagnóstico y están en tratamiento, solo un 65% ha logrado normalizar su presión. Una situación que, sin ser mala, podría mejorarse notablemente.

Por esta razón, Chile participa con Colombia, Barbados y Cuba en un proyecto continental que busca normalizar la presión arterial del 90% de sus pacientes hipertensos. Asimismo, se aspira a diagnosticar a la totalidad de ellos.

La iniciativa fue debatida ayer con expertos internacionales en un seminario organizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud (Minsal), con motivo del "Día Mundial de la Hipertensión Arterial".

Una meta alcanzable

Las metas que se ha propuesto el país son alcanzables. Así lo dice la experiencia de Kaiser Permanente, un seguro de salud de California que entre 2000 y 2013 mejoró el control de la hipertensión desde un 44% a un 90% de sus pacientes. Entre las iniciativas que permitieron lograr esto se cuentan "la digitalización de nuestros registros médicos y la entrega de la terapia en la forma de una píldora, que combina varios medicamentos", dice el doctor Marc Jaffe, director médico del Programa de Reducción del Riesgo Cardiovascular de Kaiser Northern California, y quien participó en el seminario.

"En Chile, en el sistema público de salud, el 65% de los hipertensos diagnosticados está bien controlado, pero podríamos estar mejor", dice la doctora María Cristina Escobar, asesora en enfermedades crónicas de la OPS.

El proyecto en que participa Chile se está probando en las comunas de La Florida y Puente Alto, donde "estamos usando monitores digitales automáticos de uso profesional, que tienen gran exactitud y eliminan los errores humanos de la toma de presión", explica la profesional.

Otra innovación es que una vez que se ha hecho el diagnóstico, "se inicia el tratamiento con una pastilla diaria que combina dos o tres medicamentos, según lo que necesite el paciente. Así se asegura un mejor cumplimiento del tratamiento", afirma la doctora Mélanie Paccot, jefa del Departamento de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud.

Se trata de cambios importantes para lograr un buen control de la hipertensión. "Tenemos las condiciones para mejorar. Contamos con buenos registros clínicos, disponemos de fármacos en la atención primaria y tenemos equipos multidisciplinarios con personal capacitado. Entonces podemos lograrlo", concluye Paccot.



A qué se aspira



La hipertensión se define como una presión arterial por sobre 140/90. Si la persona tiene diabetes, antecedentes cardíacos o insuficiencia renal, el límite saludable es 130/80.

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Sebastián Urbina / El Mercurio