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23 de Agosto de 2016
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.gastronomiaycia.republica.com
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Si se quiere proteger la salud de las futuras generaciones, se debe restringir el consumo de azúcar que se agrega a los alimentos de los niños y jóvenes.

Para esto, lo primero es eliminar el producto de la dieta hasta los dos años de edad. A partir de ese momento y hasta los 18, la idea es que no coman más de seis cucharaditas diarias, equivalente a 25 gramos o 100 calorías. Esta recomendación es la que hace la Asociación Americana del Corazón y que se publica en la revista Circulation.

Lo importante es considerar que esta cantidad de azúcar es "agregada"; es decir, la que no solo se le pone al té o el café, sino que está también en alimentos procesados como galletas y barras de cereales, además de bebidas azucaradas, energéticas, y también deportivas.

Mayor riesgo

"Los niños que consumen alimentos cargados de azúcar tienden a comer menos comida saludable, como frutas, vegetales, granos enteros y lácteos descremados, que son buenos para la salud cardíaca", dice la doctora Miriam Vos, encargada de estas recomendaciones y profesora de pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory en Atlanta.

El comer mucha azúcar en la infancia se asocia al desarrollo de factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como una mayor obesidad y presión arterial aumentada en niños y adolescentes.

La doctora Vos escribió esta nueva guía con un panel de expertos que revisó la evidencia científica que existe respecto a este tema, con el fin de que los padres y pediatras promuevan la mejor alimentación posible para las nuevas generaciones.

La declaración de los cardiólogos estadounidenses está alineada con los límites aconsejados el año pasado por la Organización Mundial de la Salud y que también confirmó la FDA.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina