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Publicado el

06 de Julio de 2015

Temática

Foto bajo licencia Creative Commons
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Más allá de los medicamentos y la "higiene del sueño", los especialistas recomiendan romper con mitos y sentimientos disruptivos asociados al dormir. 

Mirar el reloj constantemente y percatarse de que no ha dormido un solo minuto. Descansar poco tiempo y al día siguiente mortificarse porque no va a lograr rendir en el trabajo. Acostarse y no lograr "apagar" el cerebro por esas ideas que dan vueltas sin parar. Todos son hábitos que ayudan a perpetuar el problema de insomnio crónico que sufren muchas personas.

En los últimos años, se ha comenzado a validar científicamente una terapia global que trata de lidiar con estas asociaciones erróneas y pensamientos negativos que se tienen sobre el sueño. Algunos estudios recientes han demostrado que la medicación y la llamada "higiene del sueño" no son suficientes para combatir el insomnio. No basta con dejar de tomar cafeína o apagar la televisión un tiempo antes de acostarse. Tampoco basta con dejar de hacer ejercicio o comer horas antes de ir a la cama.

Para muchos que sufren de insomnio crónico, el dormitorio es una tortura. "Cuando van a acostarse se encuentran con muchos sentimientos negativos como angustia, rabia o pena. Incluso antes de ir a la cama, cuando ya son las siete, ocho de la noche, la gente se empieza a angustiar", dice Larisa Fabres, neuróloga de Clínica Las Condes.

Si se ha dormido mal la noche anterior, también es usual que la persona se frustre. Todos estos sentimientos y predisposiciones negativas que envuelven la acción de dormir alientan el insomnio crónico, coinciden los especialistas.

La llamada terapia cognitivo-conductual es un tratamiento psicológico que además de sugerir cambios de hábitos que perjudican el sueño, trata de desbaratar los conceptos negativos que los pacientes tienen sobre él. Los últimos metaanálisis referidos a este tipo de terapia han demostrado que es útil y efectiva, asevera Fabres.

El último trabajo, que fue publicado este mes en la revista Annals of Internal Medicine y que revisó 20 estudios sobre la terapia cognitivo-conductual, encontró que los pacientes que siguieron estas recomendaciones se dormían en promedio 20 minutos antes que aquellos que no siguieron el tratamiento, y ganaron 30 minutos de sueño en caso de despertarse en medio de la noche.

Rompiendo mitos

Lo que este tratamiento hace es sacarles los miedos a los pacientes, explica Fabres. "Les decimos: no hay nada más natural que dormir. Si eres una persona normal sin enfermedades, no hay motivo por el cual no puedas dormir".

"Tengo que dormir ocho horas y si no lo hago voy a andar mal el día siguiente" es uno de los mitos más usuales que trata de romper esta terapia, cuenta Julia Santín, neuróloga del Centro Médico del Sueño de Red Salud UC.

Los hábitos que esta terapia trata de evitar son que la persona mire el reloj constantemente y que haga el cálculo de las horas dormidas. Todo esto genera un círculo vicioso de ansiedad, asevera Santín. "Al paciente se le pide que haga diarios de sueño, y la terapeuta le hace ver que, en algunos casos, puede dormir seis horas y andar bien al día siguiente".

Publicado en: 
El Mercurio