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Publicado el

22 de Julio de 2015

Temática

Foto: Claudio Vera
Foto: Claudio Vera

Sus altos niveles en las mujeres les brindan un seguro de vida hasta la menopausia, etapa en que esto se pierde. Hoy se estudia cómo mantener este efecto a pesar del paso de los años. 

La presencia de los estrógenos en las mujeres les brinda un seguro de salud de gran calidad hasta la menopausia. Gracias a este tipo de hormona, ellas están protegidas de enfermedades como la diabetes, el síndrome metabólico y problemas cardíacos, entre otras.

Pero al llegar la menopausia, los niveles de estrógenos en la mujer se reducen de manera importante y las patologías aumentan en forma exponencial, quedando a la par con los hombres.

La explicación de este fenómeno y cómo poder manejarlo en favor de la salud humana, incluyendo a los hombres, es el tema de investigación de la doctora Deborah Clegg. Su laboratorio en el Instituto de Investigación sobre Diabetes y Obesidad, del Centro Médico Cedars-Sinai, de Estados Unidos, estudia la relación de los estrógenos con problemas como la obesidad, la resistencia a la insulina y la distribución y calidad de la grasa en el cuerpo.

Ella fue una de las invitadas internacionales a exponer en el XXXII Congreso de la Asociación Nacional de Estudiantes de Bioquímica de Chile, organizado por la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica y que finaliza el próximo viernes.

Potente antiinflamatorio

"Una de las maneras de proteger la salud que tienen los estrógenos es por su potente efecto antiinflamatorio", dice la doctora Clegg. La evidencia demuestra que mientras menos inflamación hay en el organismo, la persona desarrolla menos enfermedades.

Este efecto se produce gracias a la existencia de receptores de estrógenos en todo el cuerpo, aunque algunas zonas son más importantes.

"Una de ellas es en el cerebro, específicamente en el hipotálamo, que es el regulador crítico de la ingesta de alimentos, del gasto de energía y de la reproducción, entre otras funciones", explica la investigadora.

Ahora bien, aunque los estrógenos protegen la salud, si la dieta u otros factores ambientales no son saludables, el efecto protector desaparece.

"Sabemos que la dieta rica en grasas saturadas, una característica de la alimentación occidental, altera la sensibilidad de los receptores de estrógenos en el hipotálamo; esto, porque favorecen la inflamación", dice la doctora Eugenia Morselli, profesora asistente del Departamento de Fisiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la U. Católica, y quien trabajó en el laboratorio de la doctora Clegg.

Por eso es preferible una dieta que tenga grasas poliinsaturadas, advierte la académica, ya que tienen un efecto antiinflamatorio. Son las grasas que están en el aceite de oliva, la palta, las nueces y los pescados.

Otro factor que se investiga y que podría hacer perder el efecto beneficioso de los estrógenos es el consumo masivo de pastillas anticonceptivas por parte de las mujeres jóvenes. "Dar estrógenos sintéticos como la píldora, sumado a los estrógenos del organismo y a una dieta rica en grasa, parecen ser 'la tormenta perfecta' para desarrollar obesidad y las distintas enfermedades que ella acarrea", afirma Clegg.

También se busca beneficiar a los hombres con esta hormona, que en ellos está presente en cantidades mínimas. El desafío es conocer la relación óptima entre estrógenos y testosterona para proteger su salud. Un estudio publicado el año pasado demostró que los hombres con infarto cerebral que reciben estrógenos tienen una significativa mejor recuperación.

Por eso, algunos recomiendan a los hombres consumir algún tipo natural de estrógeno, como el que aporta la soya en la dieta.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina