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Publicado el

13 de Febrero de 2017

Temática

Prestaciones por infartos subieron 65% en últimos cinco años, y emergencias por accidentes vasculares, un 28%. Expertos apuntan a un alza de enfermedades crónicas como causa y llaman a seguir dietas y hábitos saludables.

El alza en las enfermedades crónicas no transmisibles y de larga duración es una realidad que se observa en diferentes países. Y Chile no es la excepción. Desde hace algunos años esto se registra, especialmente en patologías cardiovasculares. Según estadísticas del sistema de salud público, que registra el Ministerio de Salud (Minsal), las atenciones de urgencia por infarto de miocardio fueron las emergencias con mayor incremento entre 2012 y 2016, con un alza de 65%.

Al analizar los datos del Departamento de Estadísticas e Informaciones (Deis), de la repartición estatal, se observa que en consultorios y hospitales las urgencias por ataques cardíacos aumentaron de 8.146 a 13.432 atenciones. En segundo lugar, la patología con mayor incremento fue el accidente vascular encefálico, que subió de 29.628 a 39.997 urgencias, es decir, un 28% (ver infografía).

 

Mientras, en el caso de las hospitalizaciones de emergencia, también se registró un incremento en las enfermedades del sistema circulatorio, que pasaron de 51.558 en 2012 a 59.938 en 2016, con un aumento de 16,3%.

Respecto del infarto de miocardio, Nibaldo Zamorano, cardiólogo de la Clínica Vespucio, lo define como “la muerte de un trozo del tejido cardíaco producto del cierre abrupto de una arteria, habitualmente debido a la formación de un coágulo dentro de ella”.

El aumento de las atenciones por esta causa es, para Jaime Mañalich, ex ministro de Salud y académico de la Facultad de Medicina de la U. de los Andes, una muestra de que “ha habido un aumento en la consulta prematura, lo que ha bajado la mortalidad, y esto se debe a que la cultura de la gente ha cambiado. Si bien el número de consultas aumenta, también subió la sobrevida a la emergencia”.

Y pese a que las patologías respiratorias siguen manteniendo el mayor número de urgencias -por sobre los cinco millones de consultas-, también registran una disminución: en el caso de la crisis obstructiva bronquial, bajó de 393.163 a 274.908 atenciones, y en la influenza se redujo de 102.838 a 90.277 emergencias.

De acuerdo a Jaime Burrows, ministro (s) de Salud, los infartos “han ido disminuyendo progresivamente. Lo que ocurre es que la proporción respecto de las consultas por enfermedades infecciosas aumenta. Si antes teníamos 100 consultas en un día en un servicio de urgencia, 80 eran por enfermedades infecciosas y 20 por crónicas, mientras que hoy son 90 consultas y, de esas, las que más se redujeron son las de enfermedades infecciosas”.

Perfil epidemiológico

Desde hace unos años, el perfil epidemiológico de la población ha cambiado debido a factores como el envejecimiento poblacional, el sedentarismo y los hábitos alimenticios. “Hay un aumento global de las enfermedades cardiovasculares, fundamentalmente por los hábitos de vida de las personas, y que tiene relación con la epidemia de obesidad y el tabaquismo”, dice Nibaldo Zamorano, quien añade que el estrés también contribuye.

“Desde los años 90 en adelante, hubo un giro en este perfil. Además, hay un tema que aún no se maneja adecuadamente, que es el control, en especial en el caso de la hipertensión”, explica Marcelo Muñoz, cardiólogo de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián.

Agrega que por esto “es fundamental que en la atención primaria existan programas profundos y potentes para la población, para que la gente se acerque”.

Este cambio epidemiológico también ha impactado en la reacción de la red asistencial a este tipo de enfermedades. Según la Subsecretaría de Redes Asistenciales, entre 2014 y 2016 se registró un cambio en la distribución de las camas hospitalarias, con un incremento en la complejidad del recurso: más camas críticas y medias, y menos camas básicas.

Esto “concuerda con el cambio del perfil epidemiológico y demográfico de la población, que se manifiesta en aumento de la población adulta y adulta mayor, y un incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas en la población, lo que implica una mayor demanda de atención de salud. Ellos, al descompensarse, acuden con cuadros agudos a los establecimientos hospitalarios”, señala un documento del organismo.

Según Jaime Mañalich, “la tendencia mundial es que el número de camas intensivas sea mayor, y eso es muy distinto de lo que teníamos cuando construíamos hospitales hace 20 años. Porque estas enfermedades necesitan mejor tecnología para un tratamiento de mayor complejidad”.

Añade que es necesario “hacer frente a estos nuevos desafíos. Esto explica que el sector público tenga que recurrir a camas del sector privado para poder abastecer la demanda”.

Publicado en: 
Judith Herrera Cabello, La Tercera