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Publicado el

28 de Septiembre de 2015

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Foto: Juan Carlos Romo, El Mercurio
Foto: Juan Carlos Romo, El Mercurio

Estudio sobre enfermedades crónicas busca ahora identificar factores que inciden en un envejecimiento cognitivo saludable. 

Framingham es una ciudad estadounidense que ha pasado a la historia por ser el lugar en donde se lleva a cabo, desde 1948, uno de los estudios epidemiológicos de mayor repercusión a nivel mundial. De allí proviene, por ejemplo, mucho de lo que hoy se sabe sobre enfermedades cardiovasculares y su prevención.

Molina, en la Región del Maule, espera convertirse en la versión local de aquel extenso trabajo. Allí, durante diez años, se analizarán factores de riesgo asociados al desarrollo de patologías crónicas, como cáncer o infartos, en alrededor de diez mil adultos.

El llamado proyecto Mauco, en el que participan investigadores de la U. de Chile y la U. Católica, comenzó su proceso de selección y seguimiento hace un año. La cantidad de datos que se espera recolectar también ha dado paso a nuevas ramas de investigación: una de ellas es conocer cuáles son las variables que influyen en la salud mental al envejecer.

"La idea es identificar qué aspectos sociales y médicos son los que determinan un envejecimiento cognitivamente sano o no", explica el doctor Pablo Toro, psiquiatra de la U. Católica e investigador asociado del Centro Avanzado de Enfermedades Crónicas, ACCDiS, que lleva a cabo el trabajo en Molina.

"Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, en esa comuna habría una mayor prevalencia de demencia, comparado con otras comunas similares. Esto hace que sea interesante estudiar a su población desde el punto de vista cognitivo", dice Toro.

A través de encuestas y exámenes -como muestras de sangre y biopsias-, se evaluarán los cambios intelectuales que se experimentan a partir de los 45 años.

Según el especialista, incluir la salud mental se debe a la importancia que este aspecto tiene en el desarrollo de enfermedades crónicas. "La disminución de los años de vida funcionales en individuos actúa como factor de riesgo para diferentes patologías crónicas. La depresión, por ejemplo, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares".

Los resultados del proyecto se espera usarlos en prevenir y tratar patologías de salud mental.

"Hoy sabemos que hay factores como una buena educación, alimentación, ejercicio o la calidad del trabajo, que son protectores, determinan nuestra reserva cognitiva| y nos ayudan a enfrentar mejor una enfermedad degenerativa como el alzhéimer. Esto queremos validarlo a nivel local".

Publicado en: 
El Mercurio por C. González