Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

30 de Junio de 2015

Temática

Bajo licencia Creative Commons
Bajo licencia Creative Commons

El segmento de los menores de 14 años es donde estos casos aumentan con mayor velocidad y los hogares monoparentales tienen más riesgo porque estarían afectados por más estrés. 
 

Las tasas de suicidio infantil y juvenil en Chile van en alza, siendo uno de los países que registra las mayores cifras tanto entre las naciones de la región como de la OCDE. Solo entre 2000 y 2010 la cifra de suicidios entre los 10 y los 19 años aumentó de 4,6 a 7 casos por 100 mil habitantes, según los registros del Ministerio de Salud. Y si no se hace nada, la proyección para el 2020 se incrementaría a 12 casos por cada 100 mil.

Aunque no hay razones claras que expliquen el fenómeno, algunos creen que el rápido crecimiento del país y los cambios de todo tipo que ha experimentado, entre ellos una agudización del individualismo, producen incertidumbre entre los adolescentes, lo que favorecería esta conducta.

Un elemento que causa una preocupación adicional es que "el aumento mayor se registra en los menores de 14, segmento donde la velocidad del incremento es el doble o triple que en otros grupos etarios", dice el doctor Alejandro Gómez, director del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

"Hay un cambio social al que tenemos que adecuarnos", dice Francisca Dussaillant, directora del Centro de Políticas Públicas de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo. "Pero claramente faltan políticas de salud mental, algo que sucede también en América Latina".

Tras estudiar el tema, ella cree que esta situación se debería a que "los problemas de salud mental de los jóvenes no han sido reconocidos de manera suficiente por los gobiernos y tomadores de decisiones".

Mientras los hombres concretan más esta conducta que las mujeres 3:1, ellas son quienes realizan más intentos suicidas.

"Cuando evaluamos a estos pacientes, la mayoría tiene problemas psiquiátricos, como trastornos del ánimo y ansiedad, así como consumo de alcohol y sustancias", explica este académico y representante chileno de la International Association for Suicide Prevention, organismo que trabaja con la OMS en estrategias para enfrentar este problema.

En los jóvenes también se observan como probables causas los problemas familiares, las crisis vitales y los antecedentes de intentos previos. Esto último aumenta 40 veces el riesgo suicida de una persona.

Pero más allá de lo individual, hay factores sociales. "Los adolescentes enfrentan una sociedad que privilegia lo personal por sobre lo colectivo, con redes que se debilitan y con falta de apoyo, además de un aumento de las crisis en la vida familiar", según el doctor Gómez. Un estudio que realiza el psiquiatra encontró que los hogares monoparentales -donde hay uno o más adolescentes a cargo de solo un adulto- son un factor de riesgo para esta conducta. "Por cada 1% de aumento en la cantidad de hogares monoparentales en determinada zona, aumenta un 28% el riesgo de suicidio juvenil", dice.

Qué hacer

Para enfrentar la situación es necesario implementar varias iniciativas.

Lo primero que hay que hacer "es reconocer como sociedad que tenemos un problema. Esto es una bomba de tiempo en salud, ya que estamos perdiendo ciudadanos", dice Dussaillant.

Hay que hacer un trabajo con los integrantes de la familia, del colegio y de otras instancias en que participen los jóvenes. "Tenemos que capacitar a los profesores, orientadores, sacerdotes, guías scout, porque son ellos los que están con los adolescentes, el médico no está con ellos. La idea es que estos adultos sean centinelas, que alerten que el niño tiene problemas emocionales, que ha bajado el rendimiento, que está faltando a clases o está abusando del alcohol", dice el doctor Gómez.

También es útil una línea telefónica de ayuda, que sea de solo tres dígitos, y que se publicite en el Metro y otros lugares de alta concurrencia.

La OMS menciona como una medida útil, universal, el que los países restrinjan los medios letales. Por ejemplo, la disponibilidad de armas de fuego, de tóxicos, de fármacos riesgosos o venenos.

También debe haber un manejo apropiado en la prensa de los casos que se producen, sin darles notoriedad, ni ponerlos en primera página, glorificarlos o usar frases del tipo "no tenía otra salida". De lo contrario, se facilita el efecto imitación.

La combinación de estas medidas y la toma de conciencia como sociedad del problema han permitido a los países europeos reducir hasta en un 24% esta conducta. Ellos tienen el programa Ospi-Europa (www.eaad.net/mainmenu/research/ospi/), una estrategia que puede aportar a mejorar la situación chilena.

Publicado en: 
El Mercurio