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04 de Noviembre de 2016

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Chile Vive Sano
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Hablar de deportes y lesiones en niños y adolescentes suele asociarse a esguinces, fracturas o golpes en la cabeza. Sin embargo, los ojos no se libran del riesgo: un amplio análisis realizado en Estados Unidos muestra que alrededor de 30 mil pacientes son atendidos de urgencia cada año debido a traumas o laceraciones en sus ojos, ocurridos durante alguna práctica deportiva.

Según el informe publicado ayer en la revista JAMA Ophthalmology, los deportes más asociados a lesiones oculares son el básquetbol y el béisbol, además del ciclismo y el fútbol.

"El rol prominente del ciclismo y el fútbol en estas lesiones fue una sorpresa, ya que tradicionalmente no se han considerado actividades de alto riesgo para los ojos", comenta a "El Mercurio" el doctor Sterling Haring, autor principal del estudio realizado por la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la U. Johns Hopkins.

En él utilizaron datos de más de 120 mil atenciones de urgencia por lesiones oculares ocurridas entre 2010 y 2013, en hospitales de todo el país. El 60% de los hombres lesionados y el 67% de las mujeres tenían 18 años o menos.

"Estas cifras representan solo las lesiones que llegan a la sala de emergencia, que suelen ser las más graves", precisa Haring.

Una realidad que no es ajena a Chile, aunque no se cuenta con estadísticas concretas, precisan especialistas locales. Un estudio realizado hace unos años por la Unidad de Trauma Ocular del Hospital del Salvador con datos de 11 mil casos pediátricos, mostró que la mayoría de las lesiones oculares ocurren en mayores de 5 años, sobre todo en el colegio y en la casa.

"Gran parte de esos traumas probablemente pueden asociarse a actividades deportivas. La gran mayoría son contusiones y golpes leves, más que heridas, que se mejoran con reposo", explica el doctor Juan Pablo López, oftalmólogo infantil de Clínica Alemana.

Lo habitual es que sea consecuencia de golpes, codazos o manotazos, en especial en deportes de contacto, como rugby o fútbol. O por el ingreso de cuerpos extraños al ojo, lo que se ve con frecuencia en quienes andan en bicicleta sin anteojos protectores.

Alto impacto

En cambio, las lesiones más severas, que implican sangramiento o pueden requerir cirugía, son menos del 20% de los traumas oculares, agrega López. Son estos traumas los que preocupan a Haring. "Son lesiones que ocurren una sola vez, pero que pueden tener impacto a lo largo de toda la vida".

Generalmente, estas lesiones son por golpes de alto impacto con pelotas (mientras más pequeñas, mayor el riesgo). "Golpean directamente al ojo y pueden producir un trauma importante", dice el doctor Eduardo Villaseca, oftalmólogo de la Clínica Las Condes, quien ha visto lesiones en adolescentes que practican ráquetbol o tenis.

En el estudio de Haring se vio que el 21% de las lesiones jugando béisbol y softbol resultaron en fracturas de los huesos alrededor del ojo.

Una situación que han observando tanto en EE.UU. como en Chile son las lesiones oculares debido a pistolas de aire, muy utilizadas en paintball. Aunque no es un deporte, es una actividad que atrae a adolescentes y jóvenes. Haring precisa que el 26% de los casos de discapacidad visual -pérdida parcial o total de la visión de un ojo- observados en el estudio fueron por esta causa.

El uso de cascos y de anteojos protectores puede ser una forma de reducir el riesgo. Y consultar a tiempo, agrega el doctor López: "Estas lesiones no siempre causan dolor; pero sí otros síntomas, como alteraciones de la visión (ver doble, luces o puntos, por ejemplo). Todo paciente que tuvo trauma ocular severo debe examinarse de por vida".

Publicado en: 
El Mercurio por C. González