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29 de Noviembre de 2016

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Chile Vive Sano
Chile Vive Sano

Como un buen anticipo de lo que viene para los próximos meses, esta semana los termómetros volverán a superar los 30º en Santiago y otras ciudades del país. Calor y sed serán, entonces, compañeros habituales en estos días, pero no inevitables: lo que comemos puede ayudar a reducir su presencia y aportar frescura.

"Lo principal es mantenerse hidratado", afirma Bernardita Vignola, nutricionista de la Clínica Santa María. "La principal fuente para eso es el agua, pero cualquier tipo de infusión fría, y ojalá sin azúcar, también ayuda".

En promedio, los expertos sugieren consumir alrededor de 1,5 a 3 litros diarios, según la composición corporal y las actividades que se realizan. Por ejemplo, si se trabaja al aire libre o en ambientes calurosos, o se practica mucho ejercicio, mientras más líquido, mejor.

"Si la persona no tiene la costumbre de beber mucho líquido, se puede suplementar con alimentos ricos en agua", agrega Vignola. Frutas y verduras -como uva, sandía, naranja, melón, limón, lechuga, tomate y pepino- tienen un alto contenido de agua y, además, aportan otros minerales que se pierden por la sudoración.

"La recomendación es de cinco porciones al día, de distintos colores, en función de su aporte de vitaminas y minerales", dice la nutricionista.

También se aconseja consumir jaleas y sopas frías; estas últimas ojalá sin mucho aliño ni exceso de sodio, ya que tienden a producir más sed.

Por lo mismo, lo mejor es reducir o evitar alimentos que tienden a aumentar la sed, como embutidos, quesos, papas fritas, frutos secos, deshidratados y ahumados.

No todo lo que se bebe está permitido: durante las horas de más calor conviene evitar el café caliente, bebidas cola, energéticas y el alcohol, porque junto con tener un efecto diurético que aumenta la pérdida de agua por la orina, su exceso puede influir en una mayor sensación térmica, advierte Carolina Pye, nutricionista de la U. de Chile y académica de la U. Mayor.

Un efecto similar ocurre con las comidas muy abundantes, ricas en grasas o frituras, y con exceso de proteínas, debido a que "el cuerpo necesita más energía para digerirlas y genera mayor sensación de calor", agrega.

Sí hay carta blanca para el consumo de ensaladas y platos fríos, sobre la base de carnes magras (pollo y especialmente pescado, que además aporta agua). Una alternativa a las comidas calientes es reemplazarlas por versiones frías del mismo plato.

Y no sobrecargar la ingesta de alimentos en la noche, advierte Carolina Pye, ya que "el metabolismo sigue funcionando una vez que la persona se va a dormir, y eso favorece la sensación de calor"

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El Mercurio por C. González