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03 de Septiembre de 2015
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.es.paperblog.com
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La mayor luminosidad genera un aumento del apetito sexual y hace sentir a las personas más capaces de tomar riesgos. 

No ha terminado el invierno, pero la llegada de septiembre y el aumento de las temperaturas son un aviso de que se acerca la primavera. Una estación que para muchos es una bendición, pero para otros, una tortura debido a las consecuencias físicas y psicológicas con que viene acompañada.

"Efectivamente hay una serie de trastornos y alteraciones del ánimo que se relacionan con los cambios de las estaciones", explica Andrés Heerlein, psiquiatra miembro de la Academia Chilena de Medicina.

A todos nos viene un "segundo aire" con la primavera, afirma Alejandro Koppmann, psiquiatra de la Clínica Alemana. "Nos da un empujoncito. Andamos un poco más expansivos, nos sentimos capaces de tomar más riesgos y aumenta el apetito sexual".

El que haya más luminosidad y temperatura en el ambiente genera efectos hormonales, disminuye la melatonina y aumenta la serotonina, por lo que baja el nivel de sueño y mejora el estado de ánimo, según los especialistas. Con los días soleados las personas también adquieren un estilo de vida más saludable, salen a hacer más actividad física y tienden a comer más sano, pensando en que se viene el verano y la temporada de playa.

Sin embargo, no todo es colores, flores y armonía. Hay un pequeño porcentaje de la población que no lo pasa tan bien.

Las oscilaciones en el ánimo, tanto hacia arriba como hacia abajo, explica Koppmann, son completamente normales, mientras se mantengan dentro de un rango que permita funcionar durante el día. "A veces nos levantamos con más ganas que otras". Estas alteraciones son controladas por el cerebro, que tiene reguladores internos y externos, como la intensidad de la luz y el tiempo de exposición a ella. "Hay personas más sensibles a estos cambios en el ambiente, y en épocas como esta o el comienzo del otoño, pueden tener oscilaciones más intensas".

Quienes padecen un trastorno de bipolaridad también suelen experimentar algunos cambios. "Sufren más descompensaciones en este período del año. También hay mayores descompensaciones maníacas, sube mucho el estado de ánimo y se producen delirios de grandeza", aclara Heerlein. También aumenta el número de suicidios.

Las alergias

Desde ya el polen de las flores y los árboles está haciendo sufrir a los alérgicos a la primavera con los molestos síntomas.

"Las alergias se asocian a alteraciones del sueño, aparición de ronquera y aumento de fatiga durante el día", advierte Carolina Díaz, inmunóloga de la Clínica Las Condes. Además, dice, las personas suelen estar más irritables.

"No existe una pastilla mágica para esto y hay casos en los que no logramos controlar el ciento por ciento de los síntomas. La recomendación es que los pacientes lleguen antes de la primavera, tipo agosto, cuando no estén tan inflamados", aconseja la especialista.

Publicado en: 
El Mercurio por Andrea Manuschevic