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Publicado el

07 de Julio de 2016
Foto bajo licencia CC | Flickr.com
Foto bajo licencia CC | Flickr.com

Compuestos en la semilla del Pinus radiata ayudan a regular el metabolismo y bajar de peso. 

Chile tiene 1,5 millón de hectáreas de pino insigne, un cultivo que no solo tiene potencial maderero. Investigadores de la Universidad de Concepción trabajan en un proyecto que podría convertir las toneladas de conos o piñas que producen estas plantaciones en una fuente de nutracéuticos para combatir algunas de las principales consecuencias de la epidemia de obesidad.

Inspirado por un estudio que mostraba que el aceite de una especie de pino europeo inhibía el apetito y con eso generaba una baja de peso, especialistas del Centro EULA, la Unidad de Desarrollo Tecnológico (UDT) y las facultades de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la U. de Concepción comenzaron a estudiar hace cinco años si esas propiedades se replicaban con el ácido pinolénico y otros compuestos del aceite que se extrae de la semilla del Pinus radiata .

Aparentemente eso no ocurría. "Al estudiar su efecto en ratones obesos, vimos que el grupo que tenía alimento con aceite de pino comía lo mismo que el que no lo tenía. No se generaba sensación de saciedad ni se inhibía el apetito", dice Juan Pablo González, ingeniero de gestión tecnológica de la UDT.

Sin embargo, pese a que los ratones comían la misma cantidad que los grupos de control, al analizar su sangre mostraban menor resistencia a la insulina, un indicador de prediabetes.

Aun más sorprendente, estos regulaban su ingesta de alimento, espaciándola a lo largo del día. "Este es el sueño del nutricionista: comer moderadamente, pero cada 3 a 4 horas para optimizar el metabolismo de la insulina. Con eso se digieren mejor los carbohidratos y grasas y se consigue bajar de peso", dice González.

Y eso es lo que ocurrió con los ratones. Pese a comer la misma cantidad de alimento, comenzaron a bajar de peso. El aceite de pino insigne había actuado como un sensibilizante natural de la insulina.

Pruebas en humanos

El hallazgo, sostienen los investigadores, abre la posibilidad de elaborar cápsulas de aceite de pino como un nutracéutico para ayudar al tratamiento del síndrome metabólico. Para eso, están postulando a financiamiento que permita producir las 20 mil cápsulas de aceite necesarias para validar el estudio en humanos. Estas serían producidas por el Laboratorio Pasteur, socio del proyecto.

De probarse la efectividad del aceite de pino insigne en humanos, el proyecto generaría también un impacto social, señala Emilio Uribe, gerente de CORMA Biobío, que también apoya el proyecto. Esto, porque abriría una oportunidad de ingresos extra para comunidades que recolectan conos de pino para su venta como materia prima. "Al articularse con empresas forestales para hacer un uso sustentable de estos recursos no maderables, se genera un círculo virtuoso".

Publicado en: 
Vida, Ciencia y Tecnología, El Mercurio