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Escrito por: Cecilia Morel
Presidenta Fundación Chile Vive Sano

Publicado el

03 de Marzo de 2015

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No hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla. Los días de descanso  junto a la familia y de tiempo libre han quedado atrás. Las vacaciones de verano llegaron a su fin y nos aprontamos a comenzar un nuevo año académico y laboral.

Pero el panorama no es para nada desolador. Muy por el contrario, hemos vuelto con las pilas cargadas, nuevas ideas y proyectos para este año laboral. Hagamos que sean el combustible para comenzar motivados, planificar y trabajar con alegría, buscando alcanzar las metas que aspiramos para el año.

Por eso, es importante retomar el ritmo de vida, la rutina, con mucha calma y sin angustiarnos. Y, por sobre todo, con una actitud positiva para que la mente esté en equilibrio y trabaje en armonía con el cuerpo para enfrentar los nuevos desafíos. La invitación es a mirar el vaso medio lleno, porque a pesar de su mala fama, la rutina tiene grandes beneficios para nuestras vidas: si la usamos a nuestro favor, nos puede ayudar a vivir y trabajar tranquilos, lo que constituye una plataforma importante para la felicidad que todos anhelamos.

La rutina, en primera instancia, nos ayuda a organizar mejor nuestro tiempo. Al saber a qué hora funcionan las tiendas comerciales, los servicios públicos y los colegios, por ejemplo, podemos planificar más fácil nuestros ritmos y saber la cantidad de horas que le dedicaremos a las labores personales. Así, planearemos las tareas diarias y las podremos cumplir a tiempo y con eficiencia.

Otro aspecto positivo es que nos lleva a formar buenos hábitos, como establecer las horas para acostarse y levantarse, los tiempos de las comidas y dejar espacios para practicar algún deporte o compartir con la familia. Nos favorece la constancia y mejora la fuerza de voluntad, porque en los momentos en que no se desea realizar cierta labor, la costumbre empujará llevarla a cabo, venciendo los obstáculos. Y disminuye la incertidumbre y aumenta la seguridad en nuestras vidas y evita situaciones de preocupación, estrés o, incluso, de angustia.

Tampoco es beneficioso ser esclavo de la rutina. Si bien es bueno tener un orden y ritmo para el día a día, siempre es positivo dejar espacios para la improvisación y para romper los esquemas de manera creativa. Así, mantendremos nuestra mente activa y abierta a nuevas sorpresas. ¡Qué este 2015 sea un año de mucho goce laboral, familiar y personal!