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Escrito por: Dr. Otto Dörr
Academia de Medicina del Instituto de Chile

Temática

Publicado el

07 de Noviembre de 2015

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Foto: Bajo licencia Creative Commons /www.linarense.net
Foto: Bajo licencia Creative Commons /www.linarense.net

Este es el título del afiche de la Feria Internacional del Libro 2015 y que se ha repartido por todo Santiago. Abajo y con letras bastante más pequeñas, se lee lo siguiente: "Leer es cultivar nuestro conocimiento". Detrás de este rectángulo de color rojo que contiene los dos textos aparece la foto de una escolar de aspecto muy dulce leyendo un libro, y en el fondo, un edificio que claramente es un colegio, porque se divisan otras alumnas en actitud de pasear por el patio.

La primera frase es una clara alusión a la fuerte campaña que vienen desarrollando algunos grupos, entre ellos también parlamentarios, que promueven la legalización de la marihuana. De hecho, es el mismo eslogan que han usado ellos en otros contextos y con el mismo fin: presionar al Gobierno y al Parlamento para que el autocultivo sea legal. La ley respectiva se encuentra, por lo demás, en trámite. La segunda frase pretende morigerar el mensaje de la primera, insinuando que la palabra cultivo tiene que ver con la cultura, y no con la planta de marihuana.

El que la autoridad correspondiente haya permitido la difusión de esta propaganda tan tendenciosa a favor de esta droga es incomprensible, inaceptable y diría, aún más, vergonzoso. Esto, por las siguientes razones:

1. Se desconoce el tremendo daño que produce la marihuana en el cerebro, particularmente de los jóvenes, como ha sido demostrado repetidamente por estudios del más alto nivel, tanto nacionales como internacionales, y denunciado por todas las sociedades científico-médicas, el Colegio Médico y la Academia de Medicina. Yo me he referido antes a este tema en dos artículos -el primero escrito en colaboración con Anneliese Dörr Ph. D.- aparecidos en este diario los días 12 de julio y 24 de agosto de 2014. No voy a repetir entonces los datos que di en esos artículos y que avalan mi postura antilegalización, pero sí quiero recordar uno que es particularmente impresionante: M. H. Meier, A. Caspi, A. Ambler y colaboradores (2012) siguieron a un grupo de mil consumidores de Gran Bretaña y Estados Unidos a lo largo de cuarenta años y pudieron demostrar un progresivo daño de las funciones ejecutivas, la capacidad de planificación, la memoria y el aprendizaje. También pudieron constatar una disminución promedio del coeficiente intelectual de alrededor de diez puntos y un franco descenso en el plano social, el laboral y el económico.

2. Se empleó para ello un contexto de la mayor importancia para nuestro país, como es la Feria del Libro. Se sabe cuánto ha disminuido entre nosotros el hábito de la lectura y que esto tiene que ver, entre otras cosas, con el escaso vocabulario que emplean los chilenos en general, y la juventud en particular, lo que se hace evidente en los pésimos resultados de nuestros escolares en las pruebas internacionales de lenguaje. Estamos entonces frente a la paradoja de que una actividad pensada para estimular la lectura promueve al mismo tiempo el consumo de marihuana, que daña justamente la capacidad de concentración, condición de posibilidad de la lectura.

3. La supuesta explicación de que se trata del cultivo del espíritu y no de la droga es una falacia. En primer lugar, porque la expresión "autocultivo" no se emplea para referirse ni a la lectura ni a la cultura. Uno se cultiva con la ayuda de los padres, los profesores, las amistades, los viajes, el amor y, sobre todo, a través de la buena lectura, pero uno no se "autocultiva". El cultivo del espíritu requiere siempre, en mayor o menor medida, la presencia del otro.

4. La promoción de la droga aparece en este afiche vinculada a la juventud (la imagen de la muchacha leyendo) y a la enseñanza (el edificio del colegio). Y ocurre que el daño que produce la marihuana en el cerebro puede ser irreversible si el consumo comienza en la niñez o en la juventud, y que es justamente el ámbito del aprendizaje, en cualquiera de sus formas, el más afectado por esta droga. En el trabajo antes citado se comprueba que la disminución del coeficiente intelectual a través de los años está en relación directa con la edad de comienzo del consumo. Y así, la dulce adolescente del afiche llegará a ser la primera víctima de esta campaña que promueve "leer y autocultivar".

Publicado en: 
El Mercurio