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Escrito por: Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

26 de Febrero de 2015

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El computador, el internet, los teléfonos inteligentes y las redes sociales forman parte fundamental de la vida de la humanidad hoy, y por cierto, de los chilenos.

Sin ir más lejos, un 66% de la población nacional cuenta con una conexión permanente a internet según la Subsecretaría de Telecomunicaciones, mientras que en el mercado local existen más de 10 millones de smartphones. Tampoco nos quedamos atrás en el uso de redes sociales como Twitter y Facebook: Chile lidera el tiempo dedicado a estas plataformas en Latinoamérica.

 Pero estos avances tecnológicos también han cambiado la forma en que las personas utilizan su tiempo libre, surgiendo así una nueva era: la del ocio sedentario.

La situación cobra especial importancia en los niños y jóvenes, pues prefieren entretenerse utilizando distintas tecnologías en desmedro de la vida al aire libre y la práctica de algún deporte.

Al respecto, un estudio realizado en la Universidad de Sydney, Australia, demostró que los adolescentes que practican deporte al aire libre tienen una mejor salud y un mejor comportamiento social que aquellos que pasan la mayor parte de su tiempo jugando con los aparatos electrónicos o practicando otras actividades sedentarias al interior del hogar. Así, los adolescentes más activos –realizaban 2,5 horas más al día de actividad física que sus pares pasivos– tuvieron puntuaciones altas respecto de sus relaciones sociales. En cambio, los jóvenes que hacían poco ejercicio estaban más propensos a sentirse solos y a ser tímidos.

Otra investigación realizada en la Facultad de Educación, Salud y Recursos Humanos de la Universidad Estatal de Kent, Ohio, Estados Unidos, relacionó el uso del teléfono celular a la mala condición física de sus estudiantes. Los académicos encontraron que, a pesar de la movilidad y portabilidad de estos aparatos, su uso sí contribuye a un estilo de vida sedentario: quienes pasaban gran cantidad de tiempo en sus teléfonos celulares –14 horas al día–, eran menos aptos físicamente que quienes los utilizaban en promedio 90 minutos a diario.