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Escrito por: Cecilia Morel
Presidenta Fundación Chile Vive Sano

Temática

Publicado el

18 de Junio de 2014

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Foto: www.mamanatural.com.mx
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Alarmantes han sido las últimas cifras entregadas por el Ministerio de Salud en relación a la obesidad infantil, que revela que el 34% de los niños menores de seis años sufre obesidad o sobrepeso. Ellas nos reafirman en nuestra convicción de seguir trabajando con mayor ahínco en la promoción de la vida sana, a través de fomentar la alimentación saludable, el ejercicio, la vida en familia y el contacto con la naturaleza, como los mejores antídotos para enfrentar este flagelo.

Sabemos que la obesidad es resultado de múltiples causas, las cuales aumentan y se potencian entre sí a lo largo de la vida, ya que a los factores individuales, familiares y del entorno, se suman los fenómenos sociales, económicos y culturales a nivel nacional, regional e internacional. Los procesos de urbanización, el transporte, la incorporación de la mujer al trabajo y vida pública, la globalización con sus influyentes transformaciones a nivel cultural: el arte, la música, la moda, los gustos, la alimentación, entre tantos otros aspectos, influyen directamente en nuestra mentalidad y nuestros hábitos de vida.

Por lo tanto, son muchos los actores que tienen que converger frente a esta verdadera epidemia, teniendo un rol  fundamental  el Estado, la escuela, los medios de comunicación, el entorno local y la familia. Todos ellos deben actuar uniendo sinergias, con una visión integral del fenómeno. Ello implica una estrategia nacional de salud liderada por el Estado, a la cual deben concurrir otras instituciones y organizaciones del mundo privado.

 Para que esta estrategia intersectorial sea exitosa se requiere –con el mismo énfasis e importancia– fomentar la responsabilidad familiar e individual, ya que sin esta autoconciencia y el cambio conductual correspondiente, no logramos que la prevención de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) logre su cometido. La prevención efectuada mediante el desarrollo de hábitos de vida saludable constituye una herramienta muy importante para el control de las enfermedades crónicas, y se basa fundamentalmente en el fomento de tres pilares básicos: alimentación saludable, actividad física regular y desincentivo del hábito tabáquico.

La escuela es el espacio privilegiado y complementario a la familia, más importante en la formación de hábitos y conductas en los niños y jóvenes. Las nuevas Bases Curriculares de Educación Física y Salud, que incluye la incorporación de contenidos de alimentación saludable, abren una gran oportunidad para que la comunidad escolar diseñe metodologías, contenidos y material audiovisual para hacer de esta asignatura una instancia poderosa para combatir la obesidad y el sedentarismo. También, a través de los Objetivos Fundamentales Transversales (OFT), existen instancias relacionadas con el desarrollo personal y autoestima, donde se pueden incluir contenidos vinculados con el autocuidado y prevención en salud. Lo mismo se puede realizar a través de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs).