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Escrito por: Chile Vive Sano

Publicado el

01 de Abril de 2015

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Además de ser muy útil para aumentar el consumo de hortalizas en los niños, un huerto escolar es una excelente herramienta pedagógica que acerca a los estudiantes a la Madre Tierra.

 

Ipads, Iphones, tablets, videojuegos y televisores. Estas son las fuentes de diversión de los niños de hoy. Si en las décadas pasadas los jóvenes se reunían en plazas y parques, hoy prefieren la entretención «puertas adentro», lo que ha provocado que las nuevas generaciones estén perdiendo el contacto con la Naturaleza.

Pero también ha surgido una nueva tendencia, quizás por la necesidad del ser humano de volver a sus raíces: los huertos urbanos. Cada vez es más posible ver crecer hortalizas y hiervas en jardineras y terrazas de departamentos, maceteros, espacios reducidos e, incluso, en colegios.

Porque –además de ser una excelente instancia para generar hábitos y estilos de vida saludables, como el consumo de verduras y compartir en familia– un huerto también es un gran instrumento pedagógico que reúne a estudiantes y profesores al aire libre.

Si bien la vinculación más directa de la huerta es con los contenidos de la asignatura de Ciencias Naturales, se trata de un recurso que puede ser usado en Artes Visuales, Tecnología, Educación Física y Salud y Matemáticas, entre otras. Todo depende de la creatividad y motivación del profesor.

También, este espacio fuera de la sala de clases puede transformarse en un lugar de cohesión al interior de la comunidad escolar, fomentando el trabajo en equipo, el compañerismo, el compromiso y la perseverancia a través de su desarrollo, mantenimiento y sostenibilidad en el tiempo.

En esa línea, la ONU conmemora  el 22 de abril de cada año el Día Internacional de la Madre Tierra, en el cual más de 1.000 millones de personas en 190 países participan plantando árboles y limpiando sus comunidades. Infórmese en www.earthday.org

 

El huerto sirve para la integridad de los niños, quienes muchas veces vienen con conflictos emocionales de sus casas y trabajando en él se relajan. Ahí, los niños comparten entre ellos más como amigos que como compañeros.

Guillermo Navarrete, Monitor de huertos

Escuela Ciudad de Lyon, El Bosque.

 

Antes, el espacio donde tenemos el huerto era un basurero y nosotros lo transformamos en un lugar hermoso, donde los niños trabajan la tierra y escuchan cuentos. Es un aula al aire libre.

Uno de los mayores aprendizajes es el trabajo en equipo.

Natalia Fuentes, Educadora de párvulos

Centro Educacional Jorge Huneeus, La Pintana.

 

 

UNA OPORTUNIDAD EDUCATIVA PARA TODO EL AÑO

Una huerta escolar es un espacio que puede ser utilizado permanentemente. En él pueden observarse el proceso de germinación, maduración, cosecha y el posterior reciclaje de los desechos orgánicos, además de ser testigo de la transformación de las plantas durante las cuatro estaciones del año. Si bien gran parte de las hortalizas se siembran en primavera y verano, durante el invierno especies como el brócoli, acelga, espinaca, rabanito, cebollín, zanahoria, perejil, ciboulette y lentejas resisten el frío. De igual manera, los invernaderos son una excelente opción para tener todo tipo de hierbas y verduras durante los doce meses del año.

Manual «Crear y manejar un huerto escolar» de la FAO en http://bit.ly/1Nh9644

Publicado en: 
Revista Ventanal