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Escrito por: Dr. Alejandro Martínez Aguayo
Endocrinólogo Pediátrico Pontificia Universidad Católica de Chile

Temática

Publicado el

10 de Agosto de 2015

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Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.canalnuestratele.com

La hipertensión arterial constituye una de las principales causas de morbi-mortalidad de origen cardiovascular. Lamentablemente, es una enfermedad silente y pueden pasar muchos años antes de debutar con daño renal, accidentes vasculares cerebrales, compromiso ocular y/o cardíaco, entre otros.

En Chile, se estima que uno de cada tres adultos es hipertenso. Y, a nivel infantil, la frecuencia de hipertensión arterial es aproximadamente entre un 2 a 8% en Santiago y, en niños obesos, esta cifra aumenta a casi un 30%.

La principal causa en adultos es la hipertensión arterial esencial –aquella donde no se ha podido identificar un origen etiológico claro–, pero existe evidencia que muestra su origen en la infancia. En los niños es muy importante descartar causas secundarias, tales como enfermedades renales, vasculares y endocrinológicas.

Un factor de riesgo importante para ser un niño hipertenso es la obesidad. La hipertensión en un menor obeso suele ser por consumo excesivo de sal, por lo que es necesario prevenir la obesidad infantil y disminuir al máximo el consumo de sodio en los menores.

La grasa abdominal, muy común en casos de exceso de peso, actúa como una verdadera glándula endocrina, liberando sustancias que aumentan la secreción de aldosterona por la corteza de la glándula suprarrenal, importante hormona que actúa reteniendo sal y aumentando la presión arterial. Por otro lado, la insulino-resistencia observada en las personas obesas también contribuye a la reabsorción de sal aumentando la presión arterial.

El personal de salud que atiende niños debe controlar la presión arterial como parte del control sano, y de la misma forma que se evalúan peso y talla, se debe evaluarla utilizando tablas diseñadas con este propósito.

Los padres y educadores tienen un gran rol en motivar hábitos saludables como el ejercicio regular, consumir poca sal, fomentar la lactancia materna, evitar la ganancia grasa abdominal y luchar contra el tabaquismo. Somos responsables de nuestra propia salud… ¡Cuidémonos!