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Escrito por: Nutrición Sin Más

Publicado el

29 de Marzo de 2016

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Foto: Gentileza Nutrición Sin Más
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El ser humano es el único ser vivo que sigue bebiendo leche luego de haber terminado el período de lactancia, y también es la única especie que bebe leche que proviene de otra especie.

Por Nutrición Sin Más

¿Esto es natural?

Del mismo modo que el resto de las cosas en la tierra, la leche materna que bebemos en nuestra infancia tiene un objetivo biológico, y es el de nutrirnos mientras nos desarrollamos.

Por este motivo, es lógico afirmar que, al alcanzar la edad adulta, nuestro cuerpo del mismo modo que cualquier otro mamífero, no necesita leche para seguir desarrollándose.

También, durante nuestra infancia, nuestro cuerpo segrega una enzima digestiva nombrada lactasa, que se encarga del procesamiento de un componente de la leche que genera muchos problemas hoy en día: la lactosa.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un azúcar lácteo, carbohidrato formado por galactosa y glucosa, que provoca un trastorno común en los individuos que beben leche.

Este trastorno es denominado “intolerancia a la lactosa” y afecta a cerca del 75 % de la población del mundo.

Las personas que lo sufren, experimentan diarrea, vómitos y náuseas cada vez que ingieren productos derivados de la leche, aunque en algunas ocasiones el consumo de lácteos fermentados o altos en grasas pueden ser consumidos sin reacción alguna.

Valor nutritivo de la leche

Como mencionamos anteriormente, el propósito principal de la leche materna es facilitar y permitir el desarrollo del bebé.

El objetivo de la leche vacuna, que es la leche consumida habitualmente, no es más que el de nutrir a un ternero, y por lo tanto, está repleta de nutrientes beneficiosos para la salud humana también.

Una taza de leche tiene:

  • 13 gramos de carbohidratos.

  • 8 gramos de proteína animal de alta calidad.

  • 8 gramos de grasa.

  • 146 calorías.

  • Magnesio, zinc y selenio.

  • Vitaminas A, B1 y B6.

  • Potasio: 10 % de la CDR.

  • Vitamina B12: 18 % de la CDR.

  • Fósforo: 22 % de la CDR.

  • Vitamina D: 24 % de la CDR.

  • Vitamina B2: 26% de la CDR.

  • Calcio: 28 % de la cantidad diaria recomendada (CDR).

Generalmente, la leche tiene un excelente perfil nutritivo, pues tiene un poco de todos los nutrientes que el organismo necesita.

No obstante, esto puede variar según la alimentación y el tipo de cría de las vacas que producen leche.

Como ejemplo, la leche proveniente de vacas alimentadas con pasto y criadas en el campo abierto, tienen más ácidos grasos omega 3, 500 % aproximadamente más de ácido linoleico conjugado y más vitaminas solubles en agua, especialmente vitamina K2.

Beneficios de la leche

Luego de repasar el contenido nutritivo de este producto lácteo, podemos concluir que sus efectos en la salud son muy positivos.

Su alto contenido en calcio, el principal mineral encontrado en los huesos, colabora con el mejoramiento de la densidad ósea, disminuyendo la osteoporosis y reduciendo el riesgo de fracturas en personas de edad avanzada.

Independientemente de su alto contenido calórico, diversas investigaciones señalan que el consumo de leche entera se encuentra asociado a una reducción del riesgo de padecer diabetes tipo 2 y obesidad.

En último lugar, se cree que la leche entera proveniente de vacas alimentadas a pasto, puede reducir los riesgos de padecer enfermedades del corazón.

Sin embargo, los resultados arrojados por la ciencia no coinciden al momento de confirmar si realmente la leche disminuye el riesgo de enfermedades en el corazón.

En conclusión, ¿es saludable el consumo de leche? Hasta ahora, no hay pruebas científicas que indiquen lo contrario. Por ello, si te gusta esta bebida y lo toleras sin problema alguno, ¿cuál podría ser el problema?

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