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Escrito por: Editor

Publicado el

08 de Septiembre de 2014

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Las autoridades debieran explicar el vacío que le han hecho a un buen programa, que fue aprobado por unanimidad hace solo un año.

Virtualmente paralizado se encuentra el programa "Elige vivir sano", creado mediante la ley 20.670, que fue aprobada por unanimidad en el Congreso el año pasado. A seis meses de haber asumido las nuevas autoridades, aún no se designa al director del programa, la página web solo anuncia que está en proceso de remodelación y hace algunos meses voceros de La Moneda explicaron que el programa no era bien evaluado en los ministerios de Desarrollo Social, Salud y Deportes.

Al parecer, el diagnóstico se hizo en un momento de máxima desconfianza de todo lo obrado durante el gobierno anterior. En algún minuto, la nueva administración resolvió que todo ello se revisaría, para determinar qué tipo de iniciativas estaban en sintonía con su hoja de ruta. Y respecto del elogiado programa "Elige vivir sano", se determinó que permitía una convivencia dudosa con el sector privado, por lo cual se sometió a un cuestionamiento aún mayor. De 39 convenios que tenía el proyecto se mantuvieron solo dos, uno con la Confederación Gremial Nacional de Ferias Libres y el otro con Fútbol Calle. Las doce empresas que habían participado de la iniciativa deberían quedar excluidas, según las nuevas autoridades, puesto que el programa tenía un presupuesto de tres mil millones de pesos y con ello podía sostenerse sin la participación del sector privado.

No obstante, pese a los anuncios de que el programa se mantendría, aún no hay un director nombrado. Otra de las discrepancias que se manifestaban por parte de algunos era que estaba centrado en la idea de que las personas son responsables por su salud, en circunstancias que debe ser el Estado el que se las garantice. A no dudarlo, ese es un error, puesto que independientemente de la atención que se reciba y de la dotación genética de cada persona, es responsabilidad de cada uno elegir un estilo de vida compatible con la vida sana o inclinarse por una alta ingesta de azúcares, con una vida sedentaria fumando y tomando drogas o alcohol.

El programa procura establecer prácticas de vida saludable en la población, principalmente actuando en la prevención de la obesidad, que constituye hoy el principal factor de riesgo de salud en Chile. Tal como hace 50 años lo era la desnutrición, que no figuraba como causa de muerte, pues los niños morían de enfermedades infecciosas de las cuales no podían defenderse por estar desnutridos, hoy es la obesidad la causa última de muchos males. Su presencia aumenta la frecuencia de diabetes, enfermedades cardíacas, cánceres y otros padecimientos mortales. Para prevenirlos, la colaboración público-privada parece esencial. No basta con el enfoque centrado en las prohibiciones -de fumar, de saleros, de etiquetados-, sino que es necesario un enfoque positivo, que convoque a todo el país, pues la gravedad de la amenaza no admite otras aproximaciones. Solo un ideologismo exagerado puede considerar malo el movimiento de responsabilidad social empresarial que en el mundo entero le confiere a la empresa una actuación que va más allá de sus intereses económicos. Pero sea por las razones que sea, las autoridades debieran explicar el vacío que le han hecho a un buen programa, que contó con la aprobación de todos los partidos políticos hace solo un año. 

Publicado en: 
El Mercurio